El equipo inglés prometía convertirse en una nueva fuerza en la Fórmula 1, lista para competir contra, McLaren, Red Bull, Mercedes y hasta con Ferrari. Sin embargo, nubarrones se posan sobre la escudería de Lawrence Stroll, en lo que podría ser una debacle total. En el papel, una ecuación ganadora parecía estar configurada para regresar a Aston Martin a los primeros planos, tal como sucedió en 2023, cuando el equipo verde esmeralda logró ascender ocho veces al podio e hizo soñar a los seguidores del piloto español Fernando Alonso con su victoria 33 en la máxima categoría.
Sobre la mesa estaban reunidas cuatro de las cartas más fuertes: Adrian Newey, el mejor diseñador y más ganador de autos de Gran Premio; Honda, el motorista japonés que logró volver a la cima con Red Bull; el propio Alonso con toda su experiencia y capacidad; y millones de dólares de presupuesto por el poderío económico de la familia Stroll y el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita; nada podría salir mal.
En los test realizados las últimas semanas en Bahréin, las caras largas lo dijeron todo, el “paquete” con todo lo anterior no funciona, al punto que rodaron tan poco y tuvieron tantos problemas de motor, que hasta Honda salió sola a asumir la culpa.
¿Cuál es el origen? Precisamente parece estar en Honda, pues los nipones entraron “tarde” al juego abierto por la nueva reglamentación para 2026. En 2020, Honda anunció que se iba de la Fórmula 1 en 2021 y, a pesar del anuncio, la marca continuó suministrando y asistiendo a Red Bull Powertrains y AlphaTauri (hoy Racing Bulls) durante el periodo 2022-2025. Pero en mayo de 2023, Honda anunció que regresaba para la temporada 2026, con Aston Martin (hacerlo con Red Bull ya no era posible pues el equipo se había comprometido, en enero de 2023, con Ford).
Cuando Honda anunció su regreso su departamento de desarrollo estaba disuelto y tuvo que empezar de cero, lo que hoy se traduce en un atraso de 18 meses de trabajo respecto del resto de los equipos. Esta desventaja se vio en los pasados test, en donde Aston Martin sólo rodó 399 vueltas.
Cada vuelta a pista entrega datos e información para que los equipos se desarrollen y hoy ese es el gran dolor de cabeza de Aston Martin, que con tan pocos giros aún no saben si su paquete funciona. Lo que parecía sería una temporada de ensueño, luce para Alonso, Newey, Scroll y compañía, una pesadilla.
@jorgedialogante

