El pasado 30 de octubre, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó la convocatoria al Tercer Congreso Nacional Ordinario del partido político Morena. En ese Congreso, los militantes elegirían a los integrantes de sus órganos de dirección partidista. Hace unos meses, Morena acordó que en noviembre renovaría la dirigencia encabezada por la actual secretaria general y presidenta en funciones, Yeidckol Polenvsky.

Con el método de selección previsto en sus estatutos, un paso fundamental en la elección del Comité Ejecutivo Nacional es la celebración de las asambleas electivas donde se seleccionarán a los representantes distritales que participarán, a su vez, en el Congreso Nacional. Durante los últimos fines de semana, Morena realizó estas asambleas en medio de conflictos que, en algunos casos, llegaron a su suspensión o inclusive violencia física. Las reuniones se desarrollaron en medio del reclamo sobre la confiabilidad del padrón de militantes por parte de la mayoría de los interesados en dirigir al partido. Las protestas llegaron en forma de impugnación al TEPJF, última instancia jurisdiccional en materia electoral.

Al respecto, los magistrados consideraron que, con los actos realizados por los órganos del partido, se afectó el derecho de las personas al solo permitir participar en las asambleas distritales a quienes se afiliaron antes del 20 de noviembre de 2017. De acuerdo con la sentencia del TEPJF, la definición de la fecha de corte del padrón de militantes no estaba justificada adecuadamente. Por tanto, el partido cuenta con un listado incompleto que únicamente considera a los “protagonistas del cambio verdadero” inscritos hasta el 20 de noviembre de 2017. Adicionalmente, la Sala Superior sostuvo que el padrón de militantes de Morena no es confiable porque las instancias partidistas omitieron realizar la depuración y actualización del instrumento registral, además de que incumplieron el proceso de credencialización que el propio partido estableció en sus estatutos. Por ello, el TEPJF concluyó que no existe certeza ni certidumbre para que Morena siga con el proceso interno de renovación de su dirigencia.

De acuerdo con los resolutivos de la sentencia, el Comité Ejecutivo Nacional de Morena tendrá que realizar todos los actos necesarios para reponer el procedimiento de elección de sus órganos de dirección y la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia deberá resolver a la brevedad los medios de impugnación intrapartidistas relacionados con la conformación del padrón y la militancia de los miembros del partido. Todas estas acciones tendrán que efectuarse en un plazo de 90 días. Con ello, el cambio de dirigencia se aplazará, por lo menos, hasta el próximo año.

La renovación de la dirigencia de Morena sacó a la luz la tensión natural por el control político del partido en el poder. El cambio en los órganos de dirección adquiere una importancia singular con miras a las elecciones intermedias de 2021. Morena contará con el monto mayor de financiamiento público para el próximo año y para las campañas electorales de 2021. Además, una vez pasada la aduana de las elecciones intermedias, donde tendrá que procesar la selección de candidatos para los comicios más grandes de la historia, el partido tendrá que definir la ruta de la sucesión presidencial. La disputa por el control de la organización podría desatar una fractura entre los grupos políticos que pretenden dirigirla. La izquierda tiene una larga historia de elecciones internas fallidas e impugnadas. Sin la tutela del presidente, la renovación de la dirigencia de Morena podría correr la misma suerte.

Especialista en temas electorales.

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