El riesgo de posponer elecciones en América Latina

Jorge Egren Moreno

Al diferir las elecciones hay que considerar que algunas son política o constitucionalmente críticas y que son parte de una secuencia de eventos que podrían desencadenar inestabilidad y polarización en la región

Los procesos democráticos en América Latina están en vilo. Este año estaban programadas elecciones presidenciales en República Dominicana y Bolivia, un plebiscito en Chile y elecciones legislativas en Perú y Venezuela. Además, estaban previstos comicios locales en Brasil, México, Chile, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Costa Rica. Estas elecciones son relevantes, pues en algunos casos no solo implica la renovación de los poderes públicos sino la estabilidad y el cambio de rumbo político en estos países.

República Dominicana y Bolivia son dos casos interesantes. En ambos países, las fuerzas políticas dominantes durante la última década se juegan su futuro político. En la isla caribeña, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha mantenido el control político del aparato gubernamental durante casi un cuarto de siglo bajo los liderazgos de Leonel Fernández y Danilo Medina. En esta ocasión, tras unas elecciones internas cuestionadas, el PLD acude a las urnas dividido. El ex presidente Fernández renunció al PLD y estará en la boleta con el apoyo de otro partido. Los dominicanos asistirán a unos comicios con acusaciones de fraude e intromisión del actual gobierno. Además, se suma el descontento social provocado por la mala administración de la Junta Central Electoral durante la suspension de las elecciones municipales por fallas en el sistema de voto automatizado en febrero pasado.

Bolivía retomará la senda democrática al celebrar elecciones presidenciales, tras anularse las efectuadas en octubre del año pasado. La coyuntura es distinta en esta ocasión. El año pasado, los comicios se polarizaron en torno a Evo Morales y la coalición opositora que postuló a Carlos Mesa. Ahora Bolivia está más fragmentada, sin Evo en la boleta y con una oposición dividida en dos bloques. Bajo la sombra del expresidente, los comicios podrían redefinir la trayectoria de la nación andina y del Movimiento al Socialismo, la coalición política que encabezó Morales durante los últimos catorce años.

Chile es otro caso relevante. Despúes de las protestas sociales, las reformas impulsadas por el presidente Piñeira quedaron en el olvido y los partidos políticos accedieron a iniciar un proceso constituyente para calmar el malestar ciudadano. El primer paso es el plebiscito donde los ciudadanos decidirán si quieren una nueva constitución y, en su caso, qué tipo de órgano deberá redactarla. Después vendría la elección de los constituyentes, la elaboración de la nueva Constitución y su ratificación en las urnas vía referéndum a finales de 2021. El plebiscito tiene una importancia singular: será el primero que se realice a nivel nacional durante el periodo democrático y modificaría la Constitución promulgada en 1980 durante la dictadura de Pinochet.

En Perú y Venezuela se viven situaciones políticas delicadas. Las elecciones legislativas en ambos países serán fundamentales para la estabilidad política y la definición del camino que seguirán ambas naciones. En Perú se celebrarán comicios extraordinarios para elegir a 130 legisladores por un año. Las elecciones fueron convocadas por el presidente Martín Vizcarra ante la disolución anticipada del Congreso provocada por el bloqueo institucional que le impuso la mayoría legislativa de Keiko Fujimori. En Venezuela, Maduro busca arrebarle a la oposición el control de la Asamblea Nacional. Es una elección que podría ralentizar la consolidación de una oposición que pueda hacer frente al oficialismo. Precisamente, la mayoría opositora en la Asamblea hizo posible que Juan Guaido se proclamara presidente interino en 2019.

Todas las elecciones han sido pospuestas por el crecimiento de la pandemia provocada por el COVID-19. Al diferir las elecciones hay que considerar que algunas son política o constitucionalmente críticas y que son parte de una secuencia de eventos que podrían desencadenar inestabilidad y polarización en la región. Las ventajas y desventajas de aplazar los comicios deben ser comparadas con los pros y contras de celebrarlos. Algunos riesgos son la pérdida temporal del poder de los ciudadanos para reemplazar gobiernos, los reclamos de oportunismo político o los efectos negativos en la participación y la confianza en las instituciones. Posponer elecciones puede ser la acción más factible y responsable desde la perspectiva de salud pública. Sin embargo, la decisión puede implicar riesgos políticos, operativos o legales que deben evaluarse conjuntamente.

Especialista en asuntos electorales.

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