Esta es una semana agitada, este es un mes movido y sin duda un año perfectamente atípico. La pandemia a trastrocado planes, previsones proyectos. La pandemia representada por el Ejecutivo no se ha quedado atrás. Desorientación, demagogia, mentira, ingredientes cotidianos en unas conferencias de prensa dirigidas a la desinformación. Las charlotadas de Hugo López Gatell son ya inaceptables. Muertos se suman a muertos, contagios a contagios, en una pendiente imparable. No hay explicaciones, ni justificaciones, ni argumentos. Un entregarse a la tragedia como si fuera algo ajeno, distante, extraño. El coronavirus parece que no va con nuestro gobierno. A diario nuevas líneas se superponen a otras líneas carentes de significado, de sentido. La tragedia está en otro lugar. El drama lo viven otros. No hay planes para combatir la pandemia empezando por la carencia de insumos que protejen al personal sanitario, no hay proyectos para reactivar la economía, no hay previsiones para combatir la pobreza inminente. En todo caso, asistimos a revueltas sociales, al incrementos de la actividad delictiva, al aumento de homicidios. Las ciudades arden. El Presidente sólo ofrece su perplejidad, su silencio, su inacción.

Mientras, los mexicanos salen a las calles en busca de sustento, se confortan unos a otros, lloran los unos con los otros. La dignidad de los ciudadanos desborda con mucho a la del gobierno. Ejemplares, ni el temor al coronavirus, ni el riesgo del inminente contagio, ni los terremotos, los arredran para enfrentar las circunstancias. La coyuntura es pesimista, pero el ánimo se sobrepone. El ánimo y, desde luego, el valor. Quizás haya algo de resignación. Pero sobre todo hay mucho de responsabilidad y de solidaridad. Términos cuyo significado ignoran quienes dirigen el país. La actitud del ciudadano es una afrenta a los responsables del drama. La decencia de la ciudadanía exhibe su nobleza y su integridad. En contrapartida, el Ejecutivo prefiere volcarse en la campaña hacia el 2021, perseguir de oficio a un influencer, cancelar el Conapred al menor pretexto, argumentar en favor del inexplicable enriquecimiento de la pareja Irma Eréndira Sandoval-John Ackerman, en un momento en que aumentan pepenadores, mendigos, pordioseros. Luchadores de la igualdad social a condición de asegurar su desigualdad. El ejemplo de estos dos es un insulto y un agravio que desvela lo que es la 4T en momentos de emergencia nacional. Caso que se suma a Barlett, a Yeidckol Polevnsky, Sáchez Cordero.

La 4T ignora que es la moral, la dignidad, la decencia. Frente a ella, los mexicanos se levantan enarbolando su fortaleza, su entereza, su disposición para enfrentar el presente y el futuro inmediato. El consuelo no está en quienes toman decisones porque han demostrado que no saben o no pueden. El aliento está en cado uno y en las familias, en los compañeros y amigos, en los vecinos y allegados. Los mexicanos saldremos adelante a pesar del gobierno que otra vez demuestra que es mero adorno. No es sólo su parálisis, sino los casos que ya se multiplican de abuso y exceso de militantes de Morena. López Obrador dice cada semana que ya se acabó la corrupción. Pues no. La corrupción no sólo es económica, sino moral. En este ámbito, no tienen rivales.

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