AMLO, Covid y Morena

Jorge Buendía

Ya abundan los escenarios económicos post-Covid. Lo que todavía no vislumbramos es cómo afectará esta crisis la vida política. Ayer, por ejemplo, El Financiero (EF) difundió una encuesta telefónica que muestra una fuerte caída en la preferencia por Morena. De enero a marzo perdió 15 puntos en la intención de voto para la Cámara de Diputados. El deterioro es incluso superior al registrado en la aprobación presidencial.

Es previsible que la respuesta del gobierno a la urgencia sanitaria impacte negativamente a la popularidad presidencial y al apoyo al partido gobernante. El movimiento contra la violencia de género que precedió al coronavirus también puso contra la pared a la administración. En suma, hay razones para esperar un desgaste en las simpatías por Morena. La interrogante es en qué magnitud. 

Las restricciones a la realización de encuestas cara a cara, en vivienda, impiden corroborar en este momento la caída observada en marzo por la encuesta de EF. Sin embargo, sí podemos contrastar la trayectoria de las preferencias electorales hasta febrero. En ese mes se realizaron diversas encuestas cara a cara, en vivienda. La intención de voto por Morena en la encuesta de Reforma es de 37% y en la de Buendía y Laredo de 35% (19% y 20% de “no respuesta” respectivamente). En la encuesta de EF, el respaldo a Morena fue de sólo 23%. Aunque las tres encuestas coinciden en registrar una caída en la preferencia por Morena de noviembre a febrero, difieren en la magnitud: para Reforma y Buendía y Laredo la pérdida es de 3 puntos, mientras que EF registra 13 puntos. Estas diferencias son previsibles por la metodología ya que las entrevistas por teléfono presentan algunas dificultades para medir la preferencia electoral. Lo más probable es que actualmente haya una pérdida de simpatías por Morena, pero de menor magnitud a la reportada ayer.  

¿Es posible una brecha amplia entre la aprobación presidencial y la preferencia por Morena? Sin duda. Presidente popular y partido débil es una fórmula observada en el pasado reciente. Felipe Calderón y Vicente Fox perdieron su elección intermedia a pesar de llegar con una popularidad relativamente alta (66 y 59% respectivamente). Hoy AMLO cuenta con 59% de apoyo en el agregado de Oraculus.mx. 

Pero también es posible un escenario donde el partido gobernante y sus aliados triunfen a pesar de una pobre gestión presidencial. Esto ocurrió en 2015 al PRI y a Peña Nieto. Con 38% de respaldo a EPN, la coalición del PRI obtuvo la mayoría en la Cámara de Diputados. Dos elementos clave pueden explicar lo anterior: 1) la fragmentación de la oposición y 2) la intensidad de la aprobación, es decir, su traducción a votos. Si la gran mayoría de quienes aprueban al mandatario votan por su partido, la traducción de aprobación en votos es casi de 1 a 1, e incluso con un bajo nivel de respaldo se puede triunfar en las urnas. Si además la oposición se encuentra dispersa (como ocurrió en 2015), basta con ser la minoría más grande para ganar más victorias a nivel distrital.

La concurrencia de una oposición dividida y una alta tasa de conversión de la popularidad de EPN en voto por el PRI se tradujo en una victoria en las urnas. En cambio, el PAN enfrentó en 2003 y 2009 a una oposición agrupada principalmente alrededor del PRI. Los altos niveles de aprobación de Fox y Calderón significaron además pocos votos.

Si la crisis sanitaria se traduce en una importante pérdida de apoyo para AMLO y Morena, nos acercaremos a un escenario parecido al de 2015. La oposición está fragmentada y carece de buena imagen, mientras que los partidarios de AMLO quizás votarán por Morena con los ojos cerrados. Aun en sus momentos de mayor apuro, AMLO cuenta con un respaldo que puede ser suficiente para mantener el control de la Cámara de Diputados. La mayor interrogante es entonces qué pasará con los partidos opositores, sobre todo si alguno de ellos (PAN, PRI o MC) llega a despuntar como el principal adversario del lopezobradorismo y cosecha la mayor parte del voto de protesta. Ello nos alejaría de un escenario 2015.

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