Diariamente en las redes mediante los bots enviados por las “granjas” que maneja el gobierno —según Julio Scherer organizadas por Jesús Ramírez— hay ataques, calumnias, amenazas en contra de los críticos del gobierno, es cierto también están las que organizan poderosas empresas adversarias al gobierno. A mí me toca denunciar las del poder.
También ocurren diario desapariciones, que según el mismo gobierno han aumentado.
Sigue existiendo la tortura. Hay ejecuciones y masacres a lo largo y ancho del país.
Son asesinados periodistas, maestras —como la que fue ejecutada en Veracruz y la gobernadora dijo que murió por un infarto—, incluso alcaldes como Carlos Manzo en Uruapan el 1 de noviembre del año pasado, del cual su viuda, Grecia Quiroz, ha puesto una denuncia contra el exgobernador morenista Leonel Godoy, el senador Raúl Morón y el exalcalde Ignacio Campos, la Presidenta responde en la mañanera que es un asunto de la Fiscalía de Michoacán.
En el libro Ni venganza, ni perdón, de Julio Scherer y Jorge Fernández Menéndez, se describen innumerables tropelías, lazos con bandas criminales, señalados por el que fue su Consejero Jurídico, además de íntimo amigo desde el 5 de abril de 1992, al grado de que le llamó “su hermano”, que hablan de las relaciones de sus hijos con una banda del huachicol encabezada por Sergio Carmona Ángulo —quien luego fue asesinado—, por medio de la cual se financiaron varias campañas. Ante esa y otras evidentes violaciones a las leyes públicamente denunciadas, por Scherer; ante todo ello la Presidenta dice “no leo un libro que no tiene importancia más que en el círculo rojo”, expresión acuñada por cierto por Fox al que tanto odian los de la 4T. Sin pestañear la Presidenta repite el lema de Carlos Salinas: Ni los veo, ni los oigo, ahora arreglado, como las piezas musicales, Ni los leo, ni ordeno investigar a los señalados por el Asesor Jurídico del expresidente AMLO, al que siguen venerando ambos, la presidenta y Julio Scherer.
Claudia Sheinbaum nada de a muertito ante los casos de delitos cometidos en el sexenio pasado por cercanos funcionarios al presidente, familiares y, de ser ciertos, por el propio ex presidente. Por supuesto también hay impunidad total para los actos delictuosos ocurridos durante este año y pico del gobierno de Sheibaum.
Esa es la actitud del gobierno del Segundo Piso de la Cuarta Transformación, impunidad absoluta para todos los que han cometido actos de corrupción, lazos criminales con las bandas y otros, sí y solo sí son amigos o morenistas.
Toda esa relación mafiosa al estilo de El Padrino, de Mario Puzo, llevada al cine por Francis Ford Coppola y protagonizada por Marlon Brando como el personaje principal, parece inspirar a los gobiernos de la 4T, donde se tolera e incluso se promueve la corrupción de cualquier tipo a los que delincan, siempre y cuando protejan al Padrino, guardando lealtad absoluta, bajo el principio de la omertá.
Es casi imposible registrar todos esos delitos, en textos como este e incluso en libros, mucho menos es función de quien es opositor al poder desde toda la vida, otorgar justicia, pero sí es mi obligación denunciarlos y no callar, aunque les duela a los fanáticos de la 4T.
Es necesario profundizar en las causas que gestaron un fenómeno tan nefasto para el país, que es muy semejante a otros en el planeta; no se debe ser cómplice de ninguna de éstas con la coartada de defender a un proceso que dicen ha disminuido el poder de los oligarcas, cuando la realidad es lo contrario.

