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Urge proteger empleos y cuidar empresas

26/03/2020
01:29
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A estas alturas cuando el coronavirus, Covid-19, nos alcanzó y el gobierno Federal se ha visto obligado a declarar la “emergencia sanitaria” con medidas que la sociedad ya estaba implementando a contracorriente de la necedad presidencial, otro aspecto importante a destacar es la depresión económica que los analistas señalan como “inminente”, además de la estrategia con la que se debe enfrentar el cierre de micro, pequeños y medianos negocios (se habla de hasta 2.4 millones, frente al millón al que AMLO plantea apoyar), igual que el desempleo que se vaticina para millones de trabajadores.

Ya en 2019 experimentamos una recesión al decrecer hasta el 0.1% por decisiones erradas del Presidente López Obrador, que no generaron certidumbre ni confianza jurídica entre los inversionistas nacionales y extranjeros; a las que se sumaron la desinversión gubernamental en obras dinamizadoras de cadenas productivas, y la obsesión de hacer un severo recorte al gasto público en salud e importantes programas de carácter social —orientados particularmente a mujeres— entre muchos otros.

En cambio, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha canalizado el dinero de las y los mexicanos a obras prioritarias para él, y a instrumentos de control corporativo con fines electorales.

La crisis de salud por el Covid-19 nos toma con un alto grado de vulnerabilidad, ya que —aunado a la abrupta caída en los precios internacionales del petróleo y la concomitante devaluación del peso frente al dólar— estamos inmersos en una ola recesiva y depresiva económica internacional, que puede llevarnos a caer hasta -4.5 por ciento respecto a 2019.

¿Qué hacer, entonces? Aun conociendo la tozudez del Presidente, que raya en la insensatez, debemos unir voces, voluntades y acciones para seguir exigiendo medidas políticas y económicas propias de la emergencia nacional, no solo paliativos menores como los anunciados el pasado martes 24 de marzo.

Cada vez más opiniones plantean la necesidad de que el gobierno haga un verdadero reajuste de prioridades en el gasto público y —de manera extraordinaria— reasigne partidas presupuestales para atender, en primer lugar, al sector salud; y enseguida, evitar la quiebra de empresas con estímulos fiscales, aplazamiento del cobro de impuestos y apoyos adicionales, para evitar que unos 40 millones de trabajadores y empleados de la construcción, restaurantes, hoteles, servicios turísticos y diversas actividades productivas, queden en el desamparo.

Por cierto, una parte significativa de estos empleos corresponde a madres solteras. Además, debe considerar a los millones de personas que laboran en la informalidad.

Algunas de las medidas para proteger el ingreso de los más indefensos pueden ser: La implementación de un “Seguro Temporal de Desempleo” y la puesta en marcha del “Ingreso Básico Universal”.

También, el Presidente debe aplazar (o suspender) la construcción de la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía, así como revisar sus “programas sociales” improductivos y redireccionar dichos recursos a salvar vidas; evitar la quiebra de la planta productiva nacional; mantener los empleos, y evitar que caigamos en una depresión económica con consecuencias sociales descomunales.

Probablemente, AMLO considere que si adopta este tipo de medidas, aparecería como el “vencido” ante sus “adversarios”, los “conservadores” (para usar sus palabras); pero hasta la cúpula empresarial —tradicionalmente reacia al endeudamiento público— plantea la necesidad de recurrir a dicho instrumento. Aplicar esta alternativa contribuiría, de hecho, a restablecer la confianza entre empresarios y gobierno.

Es momento de apuntalar un “frente común” entre ciudadanos independientes, empresarios y dirigentes partidistas para demandar al Presidente la puesta en marcha de este plan. El país lo requiere y debemos insistir una y otra vez, al fin y al cabo, la realidad terminará por imponerse. No caigamos en el desánimo.

Exdiputado federal

Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Nació el 1 de octubre de 1953 en Empalme, Sonora. Licenciado en Sociología por la Universidad Abierta de San Luis Potosí, y con estudios en...

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