El presidente Donald Trump y varios miembros de su gabinete han señalado, desde hace un año, que México es un país “gobernado por carteles”. Incluso, nos han puesto tarifas arancelarias por el fentanilo. El señalamiento es exagerado, aunque en regiones del país sí es el caso. Desde luego, esto ha sido y es posible por la complicidad de varios políticos —alcaldes y gobernadores en funciones— con el narco.

La falta de actuación del gobierno federal contra ellos, varios de Morena, es un tema que suma a la narrativa del ala radical de los republicanos y del entorno empoderado de Trump.

Luego de lo acontecido en Venezuela, ¿alguien tiene dudas de que el gobierno de EU tiene capacidad de hacer operativos policiacos en México o cualquier otra región del continente americano, al que ya oficialmente denominó como “su hemisferio”? Pero no sólo eso: es más que evidente que vienen telegrafiando que quieren hacer operativos policiacos en México. Parte por los riesgos que el narcotráfico genera a su seguridad nacional, y parte para buscar concesiones gubernamentales a su favor, así como para disminuir en México los activos políticos, tecnológicos y empresariales vinculados a China y Rusia.

Además, EU ha avanzado en “tenderle la camita” a la 4T con las vinculaciones judiciales —algunas ya publicadas— que se han hecho de carteles mexicanos operando de la mano del gobierno venezolano, con cobertura diplomática otorgada por nuestros gobiernos. Muchas de estas acusaciones serán públicas durante el juicio de Nicolás Maduro. Así, en un abrir y cerrar de ojos, México inicia el año bajo el señalamiento de partícipe en la trama narco-venezolana, en un juicio de la mayor relevancia con testimonios de los capos más relevantes que tiene en su poder EU.

Y, ante todo ello, ¿cómo están reaccionando la 4T y Morena? Organizando marchas a la Embajada de EU, donde disfraza a sus militantes de venezolanos con gorras y chamarras, con comunicados cada vez más duros y con posteos en redes sociales, criticando el “secuestro” de Maduro, la “invasión” e “intervención” en Venezuela.

De hecho, en redes sociales la publicación más vista ha sido la del sábado de la presidenta Claudia Sheinbaum, con alcance de hasta 238 millones de personas. La segunda, la del expresidente López Obrador, con alcance de 164 millones. Cosa curiosa que, a pesar del músculo digital de la 4T, a ambos liderazgos les fue mal en lo digital, con 45% y 53% de negativos, respectivamente. Ambos tuvieron 31% de positivos, siendo el resto las opiniones neutrales, según el modelo Brandwatch.

Pero toda la 4T se fue a redes sociales a expresar su rechazo y condena. Desde sus liderazgos en el Congreso, pasando por ministros de la Corte, gobernadores y funcionarios. Mención especial merece el artículo de la titular de la FGR, ayer, en este mismo medio, con fuertes calificativos contra EU. Probablemente tenga razón, pero se inhabilita para los complejos litigios en los que ya nos menciona su par del Departamento de Justicia. De hecho, es probable que todas las posiciones públicas de la 4T le suban el costo a las complejas negociaciones que hasta ahora han llevado con éxito tanto Omar García Harfuch (en seguridad) y Marcelo Ebrard (en temas económicos).

Si tuviéramos una economía boyante, si no necesitáramos del T-MEC, si nuestro control territorial y control sobre los carteles fuera total, podría decir cualquier cosa la 4T. Pero en todos estos temas estamos en una posición tan frágil que la estrategia hasta ahora desplegada podría ser contraproducente. De hecho, parece que la 4T está, con estos errores en sus “movimientos de ajedrez”, poniéndose en jaque. Afortunadamente, tenemos al presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien está haciendo tanto disparate y bravuconada que ojalá y jale la “marca” de EU.

Falta mucho para ver en qué acaba todo este sainete en el continente, pero si el gobierno federal decide hacerle caso a sus más radicales, a aquellos que llaman “héroes” a los cubanos que mangoneaban a los venezolanos, nos puede costar caro a los mexicanos. ¡Todo ello por defender al impresentable de Nicolás Maduro!

Ante ello, valdría la pena pensar con cuidado los siguientes movimientos del Estado mexicano. Tiene que ver primero por los intereses de México y, luego, otra vez por los de México. No por los de Venezuela, y menos por los del chavismo. Mientras menos comunicados firmemos y más entendamos que las cosas ya cambiaron, sería mejor.

CAMBIANDO DE TEMA

Hablando de crimen organizado, merece atención el homicidio de dos importantes empresarios en Jalisco: el comerciante Alberto Prieto en un ataque de 30 sicarios con más de mil balazos disparados, en donde además los criminales subieron el video a redes sociales para generar terror en la central de abastos de Guadalajara. También el de Adrián Corona, empresario tequilero, al que secuestraron y mataron rumbo a Puerto Vallarta. Todo apunta a extorsiones. ¿Y las autoridades locales? ¿Ahí será en seis meses una sede mundialista?

X: @JTejado

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