Tres armas contra el Covid-19

Javier Rodríguez Labastida

El año 2020 registró muchos momentos históricos, pero, sin duda, uno de los más representativos fue el cierre de la Basílica de Guadalupe durante los festejos del 12 de diciembre.

Haber logrado que millones de peregrinos celebraran a la Guadalupana desde casa fue un acto necesario en un momento en que la pandemia alcanzaba el mayor número de contagios y muertes por día en México.

Lograrlo no fue nada sencillo y requirió de una estrategia que podría ser modelo para trabajar en el combate al Covid-19, y que a continuación comparto a partir de lo que trabajamos en esas semanas.
           
Primero: Trabajo en equipo

Una decisión de esta magnitud requería de la colaboración de diversas instancias. En este caso no solo se involucraron la Basílica de Guadalupe, la Arquidiócesis Primada y el Gobierno de la Ciudad de México, también participaron la Conferencia del Episcopado Mexicano, decenas de diócesis del país y algunas en el extranjero, como Los Ángeles y Chicago, donde también se realizan manifestaciones masivas para celebrar a la Virgen de Guadalupe.

Al integrarlos, la información fluyó más rápidamente para enterar a los fieles de otros lugares del país y en Estados Unidos sobre el cierre del Tepeyac, pero también apoyaron para difundir y transmitir las actividades virtuales que se habían preparado para esos días.
 
Segundo: Comunicación

Había dos mensajes trascendentales que debían transmitirse: por un lado, informar con claridad que la Basílica de Guadalupe estaría cerrada del 10 al 13 de diciembre, y por otro lado, dejar en claro que no se trataba de una cancelación o suspensión de los festejos a la Guadalupana, sino que, en este año, la participación y celebración sería en casa.

Una conferencia conjunta entre las autoridades eclesiales y de gobierno era indispensable para aclarar cualquier duda, lo mismo que un comunicado conjunto.

La claridad y la relevancia en los mensajes dio pie a una amplia difusión de los medios de comunicación en torno al cierre de la Basílica y de las actividades que se ofrecerían para los fieles. El resultado fue una audiencia de más de 5 millones solo en la Misa de medianoche transmitida en televisión abierta, y más de 1 millón de reproducciones sumando las cuentas de redes sociales de la Basílica de Guadalupe y de la Arquidiócesis Primada de México. Habría que sumar la audiencia de todos los eventos y además el alcance que tuvo en las decenas de cuentas de redes sociales que realizaron transmisiones en esos días.
 
Tercero: La cercanía con los fieles

Hemos escuchado muchas veces que a los mexicanos nos unen pocos símbolos, y uno de ellos es la Virgen de Guadalupe. La Basílica de Guadalupe concentra cada año a más de 20 millones de peregrinos, y cada uno de ellos representa una historia de agradecimiento, de fe, de amor, de devoción.

Para estos millones de fieles, visitar a la Morenita del Tepeyac es uno de los momentos más importantes del año, y es, en algunos casos, el compromiso más relevante de sus vidas. Por lo tanto, decir que los festejos se cancelaban o se suspendían, era negarle a estos millones de personas la oportunidad de encontrase con su Madre del Cielo.

En ese sentido, ante una Basílica cerrada, la Iglesia debía ofrecer alternativas para celebrar a la Guadalupana, y orientaciones para convertir cada hogar en una Casita Sagrada, en la cual recibir a la Madre de Dios.

El tapete floral y la ofrenda en el Atrio de las Américas, conformada por más de 15,000 veladoras llevadas por los fieles, la peregrinación virtual de los Obispos Auxiliares de la Arquidiócesis de México, la Misa de Gallo, la Misa de las Rosas, las Mañanitas Guadalupanas, los Rosarios diarios, el Dozavario, y la celebración extendida desde noviembre hasta enero en la Basílica, fueron solo algunos momentos que reunieron a millones de personas desde sus casas y permitieron que, sin la presencia física de los peregrinos, la Guadalupana fuera más celebrada que nunca.

En diciembre pasado, la Iglesia Católica mandó un claro mensaje de organización, de amor, de empatía ante una situación como la que vivimos, en la que se necesita que toda estrategia para combatir la pandemia de Covid se lleve a cabo bajo estas tres premisas: trabajo en equipo, comunicación y la cercanía con las personas.

Director de Comunicación de la Arquidiócesis Primada de México
Contacto: [email protected]

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