La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que visitó recientemente nuestro país, difundió el 3 de octubre las conclusiones preliminares del análisis realizado durante su estancia en México. Si bien esto es parte de las consultas periódicas que el FMI lleva a cabo con sus países miembros, en esta ocasión tiene una importancia mayor, ya que el documento final que se preparará con la información recopilada, también servirá de base para que el Directorio del organismo decida si nuestro país puede seguir teniendo acceso a su Línea de Crédito Flexible (LCF), ya que la actual expira el próximo 18 de noviembre.

La LCF se otorga a países con fundamentos económicos sólidos, a fin de permitirles contar con recursos para hacer frente a potenciales dificultades en sus balanzas de pagos. México ha disfrutado del apoyo del FMI a través de una LCF desde 2009. La Línea, que nunca ha sido utilizada, asciende actualmente a alrededor de 47 mil millones de dólares.

Obviamente, la LCF es de enorme importancia para México como un seguro ante choques imprevistos. Pero además tiene la ventaja de que representa un endoso del FMI a la estrategia económica del país, que fortalece la confianza de los inversionistas. De manera simultánea, acota el riesgo de un manejo irresponsable de la política económica, ya que la pérdida involuntaria de acceso a la Línea provocaría incertidumbre y seguramente impactaría con fuerza los mercados financieros.

Además de actualizar las proyecciones macroeconómicas para el periodo 2023-2025, el documento del FMI señala lo que a su parecer son aspectos positivos y negativos de la economía mexicana, y sugiere cursos de acción en diversas áreas. A mi juicio, los mensajes de mayor relevancia son los referentes a las finanzas públicas y al crecimiento económico de largo plazo. La verdad es que las recomendaciones del Fondo deberían sorprender a pocos.

Respecto del primero de estos temas, uno de los aspectos que destaca el documento es la inconveniencia de implementar en 2024 una política fiscal expansiva, como se ha anunciado, ya que se prevé que la economía esté operando por encima de su capacidad, lo que acarrea riesgos en distintos frentes, entre ellos la inflación. Dado que analicé con detalle este tema en mi artículo en El Universal del pasado 12 de septiembre, me limito a indicar que existe un alto grado de coincidencia entre las preocupaciones que expresé en ese entonces y las del FMI.

El personal del Fondo destaca que la siguiente administración en México deberá hacer frente a decisiones muy complejas en materia de finanzas públicas, entre ellas un enorme ajuste fiscal en 2025 para corregir el desequilibrio proyectado para 2024, y la necesidad de esfuerzos considerables para mantener una trayectoria sostenible de las finanzas públicas en el mediano plazo. A juicio del FMI, esto requerirá de un incremento permanente de los ingresos no petroleros del sector público de alrededor de 2.5% del PIB, para lo cual sugieren acciones en materia de IVA, impuesto sobre la renta e impuesto predial. En otras palabras, lo que se está subrayando es la necesidad de una reforma fiscal.

Pero esto no es todo. El FMI opina que el manejo adecuado de las finanzas públicas necesita, entre otras cosas, abrir espacios fiscales para dar viabilidad a la implementación de políticas contracíclicas, condicionar la posibilidad de desviarse de la trayectoria fiscal prevista solamente a circunstancias excepcionales bien especificadas y, por supuesto, atacar a fondo los problemas de PEMEX. A este último respecto, sugieren que el Gobierno Federal brinde apoyo presupuestal a la empresa, solo si existen planes creíbles para mejorar su viabilidad comercial.

En materia de crecimiento económico, el documento subraya el rezago que ha mostrado el crecimiento del PIB per cápita en México en relación con economías de desarrollo similar, así como la urgencia de poner en marcha una gama amplia de medidas para atacar este problema. También hace notar que estas acciones son indispensables para aprovechar los beneficios potenciales del nearshoring, y para estar en posibilidades de competir con otros países que también se están esforzando por beneficiarse de esta oportunidad.

¿Cuáles son las áreas de reforma que el FMI ve como más importantes? Para empezar una mayor inversión gubernamental, acompañada de una mejor asignación del gasto público. Adicionalmente, un aumento de la participación femenina en la fuerza laboral; una mejora de la gobernanza que fomente un entorno más amigable para la inversión; fortalecer la infraestructura, especialmente de agua, energía y transporte; un incremento de los recursos disponibles a través del sistema financiero nacional; y la adopción de una estrategia orientada a proteger el medio ambiente. En suma, lo que el Fondo propone es un ajuste radical de la estrategia seguida por la presente administración.

Doy por sentado que el gobierno mexicano ha pedido o pedirá la extensión de la LCF, y no tengo duda de que esta solicitud será aprobada, aunque por razones institucionales probablemente por un monto menor al disponible actualmente. Por tanto, los mensajes del documento del Fondo están dirigidos fundamentalmente al gobierno que tomará las riendas del país en el segundo semestre del año entrante. Independientemente de que las acciones concretas pueden ajustarse y complementarse, entender y atender los mensajes del FMI es indispensable, en parte porque estará en riesgo el acceso a la LCF, lo que por los motivos expuestos sería sumamente costoso, pero fundamentalmente porque de ello dependerá la estabilidad macroeconómica y las perspectivas de crecimiento económico del país.

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Google News

TEMAS RELACIONADOS