Al inicio de la presente Legislatura en la Cámara de Diputados presenté una iniciativa para proponer acciones de apoyo durante la menstruación, para por ejemplo, oficializar la licencia menstrual como derecho laboral, considerando la posibilidad de ausentarse hasta tres días de sus labores, sin afectar salario ni prestaciones.

A esa iniciativa, he agregado recientemente una más, para atender las necesidades en materia de salud y atención al climaterio y la menopausia, etapas de la vida de las mujeres que a menudo pasan desapercibidas por la sociedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) han señalado que la salud menstrual constituye un componente esencial de la salud pública y del derecho a la salud de las mujeres y niñas. Garantizar información, atención médica adecuada y condiciones dignas para la gestión de la menstruación es fundamental para prevenir enfermedades, promover la igualdad y asegurar el bienestar físico y mental.

Después de la etapa reproductiva, las mujeres atravesamos un proceso fisiológico conocido como climaterio, que culmina con la menopausia, definida como el cese permanente de la menstruación. De acuerdo con la OMS, la menopausia ocurre generalmente entre los 45 y 55 años de edad, aunque su inicio depende de diversos factores biológicos y ambientales.

El climaterio comprende la transición previa y posterior a la menopausia, y se caracteriza por cambios hormonales que pueden generar síntomas físicos y emocionales, entre ellos sofocos, alteraciones del sueño, cambios en el estado de ánimo, disminución de la densidad ósea y aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Si no se cuenta con información, atención médica y tratamiento adecuado, estos cambios pueden impactar significativamente la calidad de vida de las mujeres.

Estudios han señalado que las transformaciones hormonales asociadas al climaterio y la menopausia pueden aumentar el riesgo de padecimientos crónicos como osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y trastornos metabólicos.

Además de la salud física, también hay un impacto en el bienestar emocional y social de las mujeres, ya que los síntomas pueden afectar su vida laboral, familiar y comunitaria. Por ello, la atención médica oportuna, el acceso a información adecuada y la disponibilidad de tratamientos clínicamente indicados son fundamentales para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida durante esta etapa.

Tradicionalmente, la legislación sanitaria ha puesto mayor énfasis en la salud materno-infantil, dejando en segundo plano otras etapas del ciclo de vida de las mujeres.

Por eso propuse incorporar en la Ley General de Salud disposiciones que promuevan acciones de prevención, información y atención médica, con el propósito de garantizar una atención integral, específicamente en la etapa de climaterio y menopausia.

Fortalecer el marco jurídico en materia de salud para incorporar de manera explícita la atención integral de la salud en dichas etapas de la vida, permitirá impulsar políticas públicas que promuevan la prevención, el diagnóstico oportuno y el acceso a tratamientos adecuados. Asimismo, contribuirá a generar información, programas de educación y acciones de sensibilización que permitan reducir estigmas y mejorar la calidad de vida de millones de mujeres en nuestro país.

Coordinadora de los diputados de MC

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