El rechazo de la reforma electoral propuesta por el gobierno federal, con el voto en contra de Movimiento Ciudadano, así como de las bancadas del PAN y el PRI, además de sus propios aliados (PVEM y PT) e incluso de algunos legisladores guindas refleja, no únicamente la primera gran derrota del régimen, sino también una coyuntura a partir de la cual se irán definiendo fenómenos políticos en nuestro país.
Particularmente llamativo resultó el hecho de que la Presidencia de la República, a sabiendas de que no tenía consenso entre sus aliados tradicionales, optó por seguir de frente, incluyendo algunas reuniones para “sensibilizar” a sus aliados.
Con todo, la reforma electoral que planteó el oficialismo fue una derrota anunciada. Y a pesar de ello, no pocos personajes del mismo oficialismo respiraron aliviados porque lo propuesto suponía centralizar aún más los hilos del poder.
Hoy, ese poder lo seguirá compartiendo Morena con sus aliados. Y hoy, esos mismos aliados se han percatado de la fragilidad de una mayoría calificada hecha de retazos que no tienen cohesión cuando hay procesos electorales de por medio.
Desde Movimiento Ciudadano tenemos claro que México necesita una reforma electoral, pero una muy distinta, por ello propusimos una reforma sustentada en dos premisas: más democracia y menos gasto. Algunos de sus puntos son:
Una reducción del 10% al financiamiento público a todos los partidos políticos y eliminar las funciones duplicadas en los procesos electorales. Ambas medidas representan un ahorro de 45 mil millones de pesos.
Más participación ciudadana, con disposiciones como el voto obligatorio (actualmente es voluntario); voto electrónico total para hacer el proceso menos caro, más representación al voto migrante y una medida acorde a las nece sidades del país: impulso al voto joven desde los 16 años. Esto lograría que el 74% de la población total del país participe en las elecciones.
¿Por qué el voto desde los 16 años? Porque México es un país joven, los tiempos han cambiado y actualmente desde esa edad se asumen responsabilidades, incluso de tipo penal. Es un acto de justicia generacional.
Que las regidurías, diputaciones locales y federales y senadurías, reflejen lo más exacto posible el porcentaje de votación de cada partido. Que no ocurra que se obtenga el 30% de los votos y ninguna representación. Con la propuesta del gobierno eso podría pasar, lo que únicamente garantiza que solo gobierne un partido. El sueño del viejo régimen.
Blindaje efectivo contra el crimen organizado. Identificar con claridad quién financia a quién en las elecciones, que no se acepten las criptotransferencias de recursos a las campañas y algo muy importante: que las elecciones donde sean asesinadas personas candidatas, sean anuladas. Actualmente, si un candidato es asesinado, la elección continúa, lo cual es injusto e incluso inmoral.
Finalmente, al contrario de lo que dice el gobierno, Movimiento Ciudadano propuso fortalecer al INE, hacerlo seguro y eficiente. Que se haga más exacto el PREP para que la gente tenga resultados electorales pronto, y que el servicio electoral (los trabajadores del INE) se fortalezca, para no estar buscando quién organice las elecciones en cada proceso.
Acudimos al debate con convicciones y con una propuesta propia. Y más: con la visión de Dante Delgado y el liderazgo de Jorge Álvarez Máynez, dejamos en claro que no avalaremos intentonas antidemocráticas, y sí en cambio apostaremos a la construcción y fortalecimiento de mejores instituciones para la ciudadanía de nuestro país.
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