La más reciente dada a conocer la semana pasada, incluye un amplio capítulo sobre telecomunicaciones. Este documento aparece en un momento clave en el marco de la renegociación del T-MEC.

El Capítulo 4 del informe examina regulación y competencia en la digitalización. Afirma que la estabilidad macroeconómica se mantiene (crecimiento proyectado de 1.4% en 2026 y 1.7% en 2027), pero algunos problemas estructurales y regulatorios pesan mucho.

LAS CRÍTICAS DE LA OCDE

1. Alta concentración de mercado. México presenta uno de los mayores niveles de concentración en telecomunicaciones móviles y banda ancha dentro de la OCDE. En el índice Herfindahl-Hirschman (HHI), México aparece por encima del promedio OCDE tanto en mercado móvil como fijo, ubicándose entre los mercados más concentrados del grupo.

2. Costos elevados del espectro. El costo total del espectro en México es casi el doble de la media internacional, situándolo entre los más altos del conjunto comparado. La OCDE vincula directamente estos costos con menor entrada de competidores y menor despliegue en zonas rurales.

3. Barreras regulatorias superiores al promedio. En el índice de ‘Product Market Regulation (PMR)’ para telecomunicaciones, México se ubica por encima del promedio OCDE, es decir, con un entorno menos amigable con la competencia que la mayoría de los países miembros.

4. Riesgos a la neutralidad competitiva por empresas estatales.

El informe señala el papel relevante de Altán Redes (concesión mayorista del espectro 700 MHz) y la CFE como proveedor minorista. Tras la adquisición de 23% de Altán por parte de CFE, la OCDE advierte preocupaciones sobre la neutralidad competitiva. Además, la Ley de Telecomunicaciones de julio de 2025 permite asignar frecuencias comerciales a empresas estatales, lo que genera dudas sobre la igualdad de condiciones y el cumplimiento de salvaguardas.

5. Autonomía regulatoria debilitada. Tras la reforma constitucional que eliminó la autonomía formal de diversos órganos reguladores, la OCDE insiste en garantizar independencia al menos “de facto” del regulador sectorial; 28 de los 38 países de la OCDE cuentan con reguladores de telecomunicaciones independientes. México, tras la reforma, se aparta de esa práctica predominante y retrocede.

6. Índice de Gobierno Digital (DGI). También aquí México se ubica por debajo del promedio OCDE, tanto en habilidades digitales, como en las cifras del gobierno y datos abiertos.

7. Comparativos macro relevantes. México mantiene el tax-to-GDP ratio más bajo de toda la OCDE: se trata del indicador que mide la proporción de los ingresos tributarios totales de un país respecto al tamaño de su economía (PIB). Refleja qué porcentaje de la riqueza generada anualmente es recaudada por el Estado vía impuestos y, por tanto, el margen fiscal disponible para financiar gasto público e inversión.

La OCDE no hace juicios políticos sino institucionales. México se ubica en la parte alta de concentración de mercado, de costos de espectro y por encima del promedio en barreras regulatorias; tras la reforma, se distancia de la práctica mayoritaria de contar con reguladores plenamente independientes.

En la economía digital, las reglas importan tanto como la infraestructura, y en un país que necesita elevar la productividad, la confianza en competencia efectiva y neutralidad regulatoria es un activo estratégico.

De cara a la revisión del T-MEC, un regulador debilitado y mayores ventajas para empresas estatales en telecomunicaciones pueden convertirse en un problema dentro de las negociaciones.

Abogada, presidenta de Observatel y comentarista de Radio Educación

X y Threads: @soyirenelevy

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