Era inédito, el Comité de Evaluación, integrado por el Banco de México y el Inegi, encargado de integrar las listas de candidatos a comisionados del Instituto Federal de Telecomunicaciones y la Comisión Federal de Competencia Económica, emitió el año pasado una convocatoria sólo para mujeres; sin duda una acción afirmativa sin precedentes en este órgano, que permitiría romper el monopolio andrógeno que actualmente tiene el pleno del IFT con siete hombres de siete integrantes, y balancear mejor a la Cofece, que sólo tiene dos mujeres.

Esta convocatoria significaba un suceso inédito, que bien valía la pena planear con cuidado a fin de procurar su éxito. Pero desafortunadamente, el viernes se dio a conocer que ninguna de las 23 aspirantes a comisionada del IFT aprobó el examen y apenas tres de la Cofece lo acreditaron. La máxima calificación para el Instituto fue de 55, la mínima de 19 y el promedio fue de 36.

De 67 mujeres que completaron el proceso, es decir, que entregaron toda la documentación, sólo 32 fueron aceptadas para realizar el examen y, como siempre ha sucedido, nunca sabremos por qué 35 fueron rechazadas, ni ellas lo sabrán. De esas 32, 30 se presentaron al examen: siete de ellas sólo para Cofece, 15 sólo para el IFT y ocho para ambas instituciones.

El examen estuvo integrado por dos partes: una de preguntas de opción múltiple por computadora y otra por la elaboración de un caso hipotético. Según nadie acreditó el caso práctico, la mayor calificación fue de 59. Sin embargo, no se dice qué ponderación tenían ambas partes del examen.

Y sin tratar de justificar las bajas calificaciones, sí me parece, como lo he dicho en reiteradas ocasiones, que la falta de transparencia no se justifica y que el diseño de la evaluación debe revisarse considerando lo siguiente:

1.- Debe darse derecho de audiencia a los rechazados e informar cuál fue la causa de su no admisión a la etapa del examen.

2.-El valor o ponderación de cada parte de la evaluación, debe ser conocida por todos desde la convocatoria.

3.-El examen, en su parte de reactivos de opción múltiple, debe arrojar la calificación a los aspirantes de manera inmediata al concluirse.

4.-Debería reconsiderarse la pertinencia de continuar incluyendo la elaboración de un ensayo o desarrollo de caso práctico por la subjetividad que entraña su apreciación y calificación.

5.- El sistema de evaluación debe incluir una entrevista pública que se lleve a cabo después del examen escrito.

6.-Los resultados finales deben ser transparentados con datos que puedan ayudar a su racionalización; lo “revelado” en el informe final respecto a las calificaciones, realmente no sirve de mucho.

¿Qué sigue?

Se ha emitido una nueva convocatoria en la que podrán participar también hombres. El 28 de marzo será el examen y el 3 de abril a más tardar se enviará la lista al presidente López Obrador. Sin embargo, se advierte en la convocatoria que la lista de entre tres y cinco candidatos se integrará primero con las calificaciones aprobatorias más altas de mujeres, seguida de las más altas de hombres, y en mi opinión ahí sí se equivoca el Comité. Una cosa es hacer una convocatoria sólo para mujeres como acción afirmativa hacia la equidad de género o preferir a una mujer en igualdad de circunstancias, digamos que haya obtenido la misma calificación que un hombre, pero es un despropósito y violatorio de derechos de los hombres, anteponer, por ejemplo, una calificación de 60 a una de 85 sólo por ser mujer en una convocatoria que ya incluye hombres. Creo que en este caso un amparo pudiera tener éxito.

Presidencia del IFT

Mientras tanto, el último día de febrero Gabriel Contreras termina su encargo como comisionado y como presidente del Instituto, y entrará como presidente interino el comisionado Adolfo Cuevas. Y aunque la elección de presidente es un procedimiento distinto al de comisionado y podría llevarse a cabo antes de que se ocupe la plaza que deja Contreras, la lógica política nos dice que se esperarán a que esto suceda y que muy probablemente el nuevo comisionado será el próximo presidente. Mientras tanto, ya hay miedo en los pasillos del IFT por los posibles cambios y despidos que podría hacer Cuevas al entrar a la presidencia. Esperemos que el interinato no dure mucho tiempo, por el bien de la estabilidad de la institución y sus funcionarios.

En resumen, querido lector, ¿qué tanto podría decirse que de 23, ninguna mujer estuvo preparada para ser comisionada del IFT, y qué tanto que el Comité de Evaluación no supo evaluar? ¿Usted qué opina?

*Presidenta de Observatel, profesora de la Universidad Iberoamericana. Este artículo refleja su posición personal.
Twitter: @soyirenelevy

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