Con EU: corrección silenciosa o nuevos tropiezos

Ignacio Morales Lechuga

¿La reunión México-EU enterrará el programa de abrazos y no balazos?

Varios asuntos difíciles que forman la agenda histórica de la relación bilateral con Estados Unidos han seguido en estos años una dinámica de crecimiento exponencial. Tanto, que algunas realidades sólo pueden ser entendidas y atendidas en su dimensión regional transfronteriza, como la migración y el narcotráfico, o son también un reto planetario, como el deterioro ambiental y las amenazas epidémicas,

Poco se sabe de la letra chiquita de los acuerdos y temas abordados por los cancilleres de EU y México en la reunión en la que participaron los titulares mexicanos de Seguridad Pública, Gobernación y Defensa, con el secretario de Seguridad Nacional, el Procurador General y el Embajador de EU en México.

Pero es claro que el uso contradictorio y sesgado de la doctrina Estrada le seguirá saliendo caro a México si cualquier señalamiento migratorio de EU es considerado “intervencionista”, aun si nuestro país carece de refugios para alojar a miles de migrantes o termina actuando como muro de contención al estilo que lo haría una patrulla fronteriza.

Era de esperarse una interpretación oficial de la reunión como un rotundo éxito de México. No será tan terso el camino para resolver algunos pormenoresdel acuerdo, como la definición operativa de la acción de las agencias de EU en territorio nacional, o hechos tan concretos y poco explicados como el regreso al servicio de 24 agentes de la DEA que habían salido de México y regresado a su país hace pocos meses. En el esquema que reemplaza a la Iniciativa Mérida, tampoco es clara la dimensión y consecuencias del concepto de “comunidades seguras”.

Si los dos gobiernos están decididos a prevenir y enfrentar la criminalidad transnacional y actuar realmente contra las redes delictivas, veremos de qué están hechas las capacidades y la voluntad real para frenar la violencia desbordada de las bandas criminales del trasiego de drogas. Una falta de simetría entre los enunciados políticos y los objetivos alcanzables por ambos países sería muy negativa ante el problema hemisférico y mundial del narcotráfico y la violencia asociada al comercio de mariguana, cocaína y precursores químicos utilizados en la fabricación de drogas sintéticas.

Un acuerdo y acción conjunta eficiente requerirá también el concurso de otros países, varios del extremo oriente, puntos de procedencia preferente del fentanilo, las metanfetaminas y otras drogas sintéticas.

¿Será la reunión México-EU el detonante para enterrar el programa de abrazos y no balazos?¿La prevención y combate a los carteles exige o no la aprehensión de los capos de grupos criminales sembradores de la violencia en amplias regiones y zonas del país? ¿Es indispensable el combate económico frontal a sus entramados financieros?

Si el Estado Mexicano está decidido a recuperar el 30% del territorio nacional que algunas fuentes norteamericanas estiman controlado por la delincuencia organizada, tendrán que verse acciones que sustancien los fines de la reunión y acrediten, antes del año electoral 2024- su éxito o fracaso.

Es difícil desechar la idea de que la suprema finalidad del gobierno seguirá siendo la ganancia electoral, no la seguridad pública, hoy empantanada en el acoso judicial contra científicos, profesionistas, empresarios y opositores políticos. El tráfico de armas estuvo ausente de los comunicados oficiales, como si se tratara de un problema entre particulares de allá y el gobierno mexicano. ¿Seguiremos viendo delincuentes con armamento más poderoso que el de las policías?

¿Habrá pronto menos secuestros y feminicidios? ¿Disminuirá la cifra de 100 mil homicidios dolosos registrada en lo que va del actual gobierno? ¿Atenderá México el problema económico, social, pero también político de la migración desde Haití, Nicaragua, Guatemala, Venezuela y Cuba donde la población es agredida por la delincuencia organizada y abandonada por la incapacidad de gobiernos antidemocráticos contrarios al respeto de los más elementales derechos humanos?

Sin un compromiso real con la seguridad jurídica, la seguridad pública, el respeto al estado de derecho y sin mejores niveles de inversión no habrá comunidades seguras, sino ejercicios retóricos para diluir los términos de la relación bilateral estratégica de dos países –México y Estados Unidos- marcados por la geopolítica y por una vecindad que no detendrán jamás ni las múltiples asimetrías ni la suma de todas las diferencias culturales.

 

Notario y exprocurador general de la República.
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