FIFA, el monstruo de mil cabezas

Hussein Forzán R.

Es, sin duda, una lucha de poder, en la que el más débil siempre va a perder —en este caso los clubes—, además de las amenazas a los futbolistas

La FIFA es un organismo que tiene el mismo o más poder que un país. Fue fundado el 21 de mayo de 1904, con sede en Suiza, representa a 211 federaciones nacionales, más afiliados que la misma ONU, teniendo como filiales a la Concacaf, Conmebol, Confederación Asiática, de Oceanía y Africana, que tienen como prioridad controlar el futbol en el globo terráqueo.

Pongo todo este antecedente para adentrarnos al tema de la Superliga, un proyecto que nació muerto.

La FIFA tiene claro su trabajo: organizar y gestionar los torneos que incluyan a las filiales, la cuales reciben dinero por conceptos de marketing, comercialización, patrocinios, derechos de televisión y demás, por lo que es casi imposible que quieran gestionarse de forma particular. Al mismo tiempo, estas filiales tienen asociados, que son las federaciones locales, que también reciben dinero por algunas competiciones y, a su vez, las federaciones reparten recursos entre los clubes.

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No se puede entender cómo un grupo de equipos —encabezado por el Real Madrid— quiera organizar su propio torneo, ganar su propio dinero y tener su propio calendario. Ahora que no reciben el dinero que ellos quieren, se rebelan; es como ese hijo desobediente que desea más dinero, sin preguntar, sólo exigiendo independizarse, manteniendo sus privilegios.

Por tal motivo, la UEFA se ha puesto más furiosa que nunca, pero no ha escuchado las peticiones de sus agremiados. Es, sin duda, una lucha de poder, en la que el más débil siempre va a perder —en este caso los clubes—, además de que los futbolistas quedaron amenazados con no jugar el Mundial. Imaginen el impacto que recibiría la FIFA; obviamente, la amenaza tuvo efectos positivos.

Veremos en qué acaba esta novela, donde el principal ingrediente es el dinero. El romanticismo del deporte está más allá de esta ecuación, lo importante es buscar las mejores condiciones para los torneos, futbolistas y que el resultado-espectáculo sea positivos, que el negocio continúe y no se acabe la “gallina de los huevos de oro”. Tengamos claro que la UEFA ha invertido muchos años en sus torneos y debe defenderlos. No se pueden enterrar décadas de esfuerzo por sólo satisfacer la ambición de pocos.

@husseinforzan
 

 

 

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