El Tricolor, el conquistador futbolero

Hussein Forzán R.

Ojalá viéramos a la Selección jugar en casa, pero —sin duda alguna— el negocio no está aquí.

La Selección Mexicana es, sin duda, el mayor y mejor producto futbolero que tiene el balompié nacional, siendo este producto una herramienta de venta muy poderosa, que genera muchos dólares y que —conforme ha transcurrido el tiempo— ha ido construyendo  una narrativa importante en la Unión Americana. Antes, la Selección Mexicana era el producto para añorar la tierra donde se nació, pero ahora ya se tiene una base de fans hasta de dos o tres generaciones, “mexicanos” que ya nacieron en Estados Unidos, que sólo hablan inglés, pero el Tricolor es el mayor vínculo de ellos con la tierra de sus ancestros.

Estados Unidos es el país donde reside la mayor comunidad de mexicanos inmigrantes. Esa colectividad es la más numerosa de todas las que residen en aquel país. Destaca la presencia de mexicanos en California, Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada y Colorado. Recordemos que estos territorios fueron mexicanos. También hay comunidades mexicanas muy numerosas en Florida, Georgia, Illinois, Nueva York, Oklahoma, Oregon, Idaho, Ohio y Washington; sumando todo esto, nos da 36 millones de nacionales, siendo el 11% de la población total.

El Tricolor publicó hace no mucho sus cuentas de redes sociales en inglés, pero en donde realmente se tiene la mayor base de seguidores son las cuentas en español. Tienen, en Twitter, seis millones 189 mil 355 fans; 4.2 millones en Instagram, 58 mil en Youtube, 549 mil en TikTok y 11millones 92 mil 212 en Facebook, números que reflejan la popularidad del contenido del Tri en territorio nacional y fuera. Para los patrocinadores, también es un gran producto y vehículo de comunicación. Esto lo aprovechan marcas como Banorte, Coca Cola, Adidas, AT&T, Betcris, Lala, Visa, Hyperice, ADO, Xiaomi, firmas globales que sacan jugo a todas las acciones del Tricolor y la imagen de sus propios jugadores, para explotar la comunicación en México y Estados Unidos.

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La Selección Mexicana es un producto más redituable fuera de su país, mismos casos en Latinoamérica que Brasil y Argentina, combinados que andan rodando por todo el mundo, levantando millones de dólares, sobre todo en Asia y los países árabes. El Tricolor es una excelente moneda de cambio en la felicidad de nuestra comunidad en Estados Unidos, que invierte cientos de dólares para ver al equipo nacional, comprar camisetas y —obvio— también tener una comunicación importante en la televisión, siendo ahí una extraordinaria fuente de dinero.

Ojalá viéramos a la Selección jugar en casa, pero —sin duda alguna— el negocio no está aquí. Eso es muy respetable, pero también se podría tener un poco más de balance y buscar —una vez al año— un partido importante para disputarse en nuestro país, mas allá de las eliminatorias mundialistas. Al final del camino, se llenaría cualquier estadio y también se venderían miles de playeras, porque el Tricolor es la pareja incondicional del fan mexicano.

@husseinforzan

 

 
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