Telecomunicaciones, todo es culpa del árbitro

Hugo González

Qué triste y complicado se vuelve un partido de futbol cuando el árbitro no pone orden y se vuelve un festival de patadas. También, cuando el referee de una pelea de box permite que un pugilista como Floyd Mayweather se la pase corriendo en el ring; todo se vuelve aburrido y peligroso. Si el contrincante quiere pelear o jugar de manera correcta, corre el riesgo de que se descuide y, en un contragolpe, le anoten gol o le apliquen un uppercut noqueador. Ese es el peligro.

También eso puede pasar en el negocio de las telecomunicaciones en México. Si el árbitro se hace de la vista gorda y no aplica el reglamento cómo se debe, podemos enfrentarnos a un encuentro donde el ganador no sea el más competitivo, sino el que no quiso competir.

La culpa no es del boxeador correlón o el equipo ratonero: ellos están haciendo su trabajo y aplicando su estrategia. La culpa es del árbitro que permite hacer tiempo, abrazar al rival, simular faltas y el uso de todo tipo de artimañas que no permiten el jogo bonito y el fair play.

Solamente veamos algunos datos de las telecomunicaciones en México. De acuerdo con datos de The Competitive Intelligence Unit, al cierre del tercer trimestre de este año el EBITDA (es decir las ganancias antes de impuestos) del preponderante en telecomunicaciones era de casi 30 mil millones de pesos; el operador que le sigue es Grupo Televisa, que tiene casi 7 mil millones de pesos.

El margen EBITDA del preponderante, es decir, el porcentaje de ganancias respecto a sus ingresos, es de casi 40%, mientras que el promedio de todos sus competidores es de casi 27%: 13 puntos porcentuales más que todos.
Podrías decir que esto es resultado de una extraordinaria administración de la empresa y, en parte, lo es. Pero también se debe a la enorme disparidad en la infraestructura del preponderante respecto a la competencia. Mientras el grandote tiene 320 mil kilómetros de fibra óptica, el que le sigue es Totalplay, con 95 mil kilómetros, y Altán apenas tiene 70 mil kilómetros.

Si bien es cierto que la competencia en banda ancha fija ha mejorado durante los últimos años en algunos municipios del país, el preponderante no tiene competencia en 915 municipios, Totalplay no tiene competencia en 33 y Megacable en dos. Televisa tiene competencia en todos los municipios en que opera.

En telecomunicaciones móviles, el preponderante tiene cobertura 4G garantizada para 81% de la población, Altán de 61% y AT&T de 57%. En unos meses, seguramente el preponderante anunciará su servicio 5G en ciertas zonas del país y sería el único.

Como puedes ver, la cancha no es pareja para todos, los competidores intentan subirse al ring con un boxeador que les dobla el peso. La competencia intenta ganar músculo para subir a otra categoría, pero los jueces voltean hacia otro lado en la ceremonia de pesaje. No se dan cuenta o no quieren darse cuenta de que están dejando boxear a un peso completo contra un peso mosca.

Y todavía, el preponderante se jacta y prácticamente da por hecho que pronto le permitirán a Claro Video ofrecer servicios de TV de paga. De lograrlo, este contrincante ganará más músculo y será difícil que cualquier peso crucero o semicompleto pueda darle batalla. Tal vez son conjeturas o pronósticos de cualquier apostador, pero si el apostador que hoy te escribe tiene algo de razón, podríamos prepararnos para jugar en una liga o en una federación en la cual ya sabremos quién será el campeón. Todo es culpa del árbitro.

PEMEX CANCELA

La semana pasada no tuve oportunidad de informarte, porque unas horas después de cerrar mi texto, Pemex informó que cancelaba los concursos para contratar servicios de respaldo y almacenaje de información. La explicación que se dio fue que ya no le daba tiempo de cumplir con el requisito de una debida diligencia. Es decir, ya no le daba tiempo de cerrar contratos e implementar el servicio. Algunos piensan que en enero Pemex convocará a un nuevo concurso. Otros aseguran que eso ya no lo veremos y que en las próximas semanas se darán los contratos de manera directa a una empresa amiga. Los contratos rondan 120 millones de dólares.

 

Columnista y comentarista
Twitter: @hugonzalez0

 

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