El coche de este reportero cumplió dos meses en espera de una reparación. Dos meses por un golpe menor. Si todo sale bien, en unas semanas quizá merezca un pastel cuando finalmente regrese a casa. Unos le dicen reparación, pero en el mundo de los seguros automotrices se le dice “cansemos al cliente”
Sin embargo, este viacrucis tiene algo de revelador. Pude descubrir que el problema no siempre es el golpe, ni el taller, ni la refacción perdida en algún contenedor que navega desde Asia. El problema es más simple: falta tecnología.
Aunque suene extraño, en plena década dominada por la inteligencia artificial, las aseguradoras de autos siguen operando muchos procesos con papel autocopiante. La resistencia al cambio sigue instalada en algunas direcciones de siniestros, donde el debate no gira en torno al retorno de inversión, sino al precio inmediato de implementar tecnología. Una visión de corto plazo que, en los hechos, termina siendo más cara.
En México circulan alrededor de 38 millones de autos ligeros y apenas 31% cuenta con seguro. El dato revela una enorme oportunidad de mercado y una presión constante para ofrecer primas competitivas sin sacrificar rentabilidad.
A eso se suma la reforma fiscal que eliminó la deducción de 16% de IVA en gastos posteriores a un siniestro que, combinado con la inflación reciente, el resultado es un incremento cercano a 20% en los costos operativos de las aseguradoras. Y cuando el negocio se encarece, la eficiencia deja se convierte en una necesidad.
Ahí entra la tecnología. Y ahí aparece Solera, la firma gringa que en México dirige Alejandro Ávalos. La compañía se ha convertido en un actor relevante dentro del ecosistema automotriz y asegurador. Solo en el país opera con cerca de mil empleados y una imponente batería de soluciones que conectan a armadoras, aseguradoras, talleres y distintos actores de la industria.
La joya de la corona se llama Qapter, evolución de la conocida plataforma Audatex. Su promesa es utilizar la inteligencia artificial para evaluar daños, calcular costos y acelerar las decisiones dentro del proceso de reparación.
Solera dice que con sus tecnologías la valoración de daños puede reducirse de quince a cinco minutos. La aprobación de reparaciones puede pasar de diez días a uno. Y los tiempos de reparación pueden caer de dieciséis a cinco días.
La plataforma trabaja sobre una base de datos vehicular extensa que permite identificar modelos, piezas y costos con precisión. El sistema integra información desde la fabricación del vehículo hasta su disposición final.
Solera no se queda ahí. También opera un software que funciona como marketplace entre talleres y aseguradoras, una plataforma de subastas para vehículos declarados pérdida total, además de soluciones de análisis de datos y telemetría para el sector transportista.
Todas estas herramientas se conectan entre sí y operan con infraestructura en la nube usando centros de datos distribuidos globalmente. La idea es darle menos fricción al asegurado, más velocidad y procesos más transparentes. Ojalá lo logren.
Es que, después de dos meses de espera, este reportero no puede evitar pensar que la industria aseguradora tiene el reto de adoptar tecnología antes de que los autos en reparación empiecen a celebrar cumpleaños en el taller.
Del show a la venta
En el mundo de la tecnología llega un momento cuando una empresa deja de vender soluciones aisladas y empieza a construir infraestructura para que otros negocios crezcan encima. En ese momento deja de ser proveedor y se vuelve plataforma. Y ahí es donde se empieza a jugar la verdadera partida del comercio digital.
Un ejemplo reciente se vio en la colaboración entre Mercado Libre y Decathlon para acercar equipamiento deportivo a más hogares en México. Las dos compañías realizaron hace unos días el primer Live Shopping de la cadena deportiva dentro del marketplace, con la participación de GoJiraf, firma encabezada por Manuel García Cuerva, como habilitador tecnológico de la transmisión.
Detrás del evento hay algo más interesante que una simple venta en línea. GoJiraf, una empresa argentina fundada en 2019 como proveedor de Live Shopping, está dando el salto hacia un modelo basado en SaaS, integraciones nativas e inteligencia artificial. Es decir, ya pasaron de vender shows digitales a convertirse en parte del motor que mueve el comercio electrónico.
Durante la transmisión, los consumidores accedieron a contenido en tiempo real, interacción directa con los presentadores y descuentos exclusivos en productos seleccionados. Pero lo relevante no fue la promoción, sino la arquitectura tecnológica de GoJiraf que lo hace posible.
El comercio digital dejó de ser una vitrina estática. Hoy se parece más a un programa en vivo donde convergen video, datos y decisiones de compra en segundos.
Faltan ciberdefensores
La ciberseguridad se volvió el nuevo campo de batalla del mercado laboral tecnológico. No es una metáfora, es una urgencia empresarial.
El reporte Comprendiendo la Contratación Tecnológica en México 2025 de TripleTen describe un problema incómodo para las empresas: faltan profesionales capacitados para defender sistemas, datos y operaciones. Mientras tanto, los ataques digitales se multiplican y la inteligencia artificial acelera tanto la innovación como los riesgos.
Los números no ayudan a dormir tranquilos. Según datos de PwC citados en el informe, solo 2% de las empresas en el mundo mantiene un nivel sólido de protección digital.
Ante esa ecuación con amenazas crecientes y pocos defensores aparecieron nuevos modelos de formación. Uno de ellos es un bootcamp de ciberseguridad de TripleTen con siete meses de entrenamiento práctico en redes, análisis de logs, investigación de incidentes y seguridad en la nube. Urge porque al parecer, el firewall más escaso sigue siendo el talento.
Hablando de ciberseguridad…
En México los adolescentes ya viven conectados. La pregunta es quién cuida esa conexión.
El 95.1% de los jóvenes de 12 a 17 años utiliza internet, el nivel más alto entre todos los grupos de edad, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. El problema es que ese acceso masivo convive con un ecosistema digital donde circulan cerca de dos millones de aplicaciones y donde los filtros de edad siguen siendo, en muchos casos, más decorativos que efectivos.
Ese desfase motivó un foro convocado por el diputado Julio Scherer Pareyón. A la mesa se sentaron representantes de Meta Platforms, especialistas, academia y el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes.
La discusión giró en torno a la simple idea de dejar de reaccionar al contenido y empezar a intervenir en el diseño de las plataformas.
La propuesta busca que las tiendas de aplicaciones utilicen la edad registrada por los padres y exijan autorización antes de cada descarga. En otras palabras, pasar de la vigilancia tardía a la prevención desde la arquitectura digital.
*Columnista y comentarista
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