¿Qué pasaría si el América pudiera contratar a Erling Haaland? Estoy seguro de que muchos dirían que sería un error y que el delantero noruego no sirve. Es una afirmación tan absurda que solo puede sostenerse desde una perspectiva ideológica o visceral. Pero el problema no es el futbolista. El problema es que muchos no soportan al América y cualquier cosa relacionada con el club les parece automáticamente mala. Vaya que la ignorancia es temeraria.
Curiosamente, ese mismo fenómeno está ocurriendo con una tecnología mucho más seria. Se trata de los sistemas antidrones, una industria que en buena parte del mundo ya forma parte de la infraestructura crítica de seguridad y que, sin embargo, todavía genera descalificaciones basadas más en prejuicios y chismes que en conocimiento técnico.
Poco importa revisar especificaciones, resultados operativos o casos de éxito. Lo importante es creer todo lo que dice un competidor despechado y después construir el argumento. La ideología termina sustituyendo a la evidencia y el debate técnico se convierte en una competencia de consignas. Se quiere desprestigiar una tecnología, un jugador o una marca, solo por el color con el que juega, aun cuando ya se tengan evidencias de éxito en otras partes del mundo.

La defensa antidrones dejó de ser una capacidad reservada a unidades militares especializadas para convertirse en una infraestructura tecnológica esencial en la protección de gobiernos, aeropuertos, fronteras, instalaciones estratégicas y eventos internacionales.
El mercado de drones en México ya supera los 500 millones de dólares y las proyecciones apuntan a que alcanzará alrededor de mil 190 millones hacia 2034. Ese crecimiento no solo responde a aplicaciones comerciales y agrícolas. También incluye tareas de vigilancia fronteriza y, por desgracia, el uso que organizaciones criminales hacen de estas plataformas.
Por esa razón, países como Estados Unidos, Australia y varias naciones europeas fortalecen desde hace años sus capacidades C-UAS, sistemas diseñados para detectar, identificar, seguir y neutralizar aeronaves no tripuladas. Son plataformas que integran radares, sensores de radiofrecuencia, cámaras electroópticas, inteligencia artificial, análisis de señales e inhibición electrónica para actuar antes de que un dron represente un peligro.
Entre los actores más visibles aparece DroneShield, empresa australiana especializada en guerra electrónica y sistemas antidrones. Su crecimiento ha sido tan acelerado que mantiene contratos con agencias estadounidenses, participa en programas de defensa de Australia y fue seleccionada para fortalecer la seguridad de la frontera sur de Estados Unidos mediante un contrato con la Joint Interagency Task Force 401 (JIATF 401), organismo encargado de coordinar las capacidades antidrones dentro del Departamento de Defensa estadounidense.
En 2024, DroneShield era la empresa australiana de protección con mayor capitalización bursátil. Difícilmente una organización con ese nivel de responsabilidad vendería esas soluciones basándose en simpatías políticas o campañas de mercadotecnia, lo hace con base en desempeño, confiabilidad y resultados.
En México diversas instituciones federales han incorporado capacidades de detección y mitigación electrónica para proteger infraestructura estratégica. En ese proceso participan integradores nacionales como Soluciones Tecnológicas & Protección Aeroespacial, conocida como ONER, que adapta tecnologías desarrolladas por fabricantes internacionales (como DroneShield), a los requerimientos operativos mexicanos. Esa colaboración entre fabricantes globales y empresas nacionales ha fortalecido la capacidad del Estado para responder a amenazas emergentes.
A diferencia de los esquemas tradicionales de defensa, las plataformas como las de DroneShield operan bajo un modelo no cinético, es decir, sin recurrir necesariamente al uso de fuego directo. Su función consiste en identificar una amenaza aérea no tripulada, clasificarla, rastrear su trayectoria y, en caso necesario, interrumpir su enlace de comunicación o navegación para impedir que avance hacia zonas restringidas. Esta capacidad reduce riesgos colaterales y permite respuestas más precisas en espacios donde existe presencia de población civil.
Por eso sorprende la facilidad con la que algunos desacreditan tecnologías complejas únicamente porque el proveedor, el usuario, el integrador o el origen no coincide con sus simpatías políticas o ideológicas. Una discusión técnica merece evidencia, datos y argumentos, no solamente la queja de quienes seguramente no pudieron competir.
Es exactamente el mismo razonamiento de quien sostiene que Haaland sería un mal fichaje para el futbol mexicano solo porque vestiría la camiseta equivocada. En ambos casos, el problema no está en el jugador ni en la tecnología. El verdadero enemigo sigue siendo la ignorancia disfrazada de certeza periodística.
Huésped inesperado
Silent4Business, empresa de ciberseguridad encabezada por Layla Delgadillo, recuerda que el mayor desafío para la industria turística este verano no solo será atender el incremento de visitantes, sino proteger la información que circula con cada reservación, pago o consulta. La actividad cotidiana ofrece un terreno fértil para campañas de fraude que imitan comunicaciones legítimas y aprovechan la rapidez con la que actúa el personal. Cualquier incidente puede afectar las finanzas, la continuidad del negocio y la reputación de una empresa. La diferencia entre un intento de intrusión y una crisis suele definirse mucho antes de que aparezca el primer indicio. Por ello, la ciberseguridad debe ocupar un lugar estratégico dentro del negocio, con protocolos claros, herramientas bien configuradas y equipos preparados para identificar amenazas. Los hoteles compiten por ofrecer una mejor experiencia, pero también deberán demostrar que pueden proteger la información que reciben cada día.
Riesgos logísticos
El autotransporte de carga mantiene un papel central en la economía mexicana al aportar 3.8% del PIB y movilizar más de 565 millones de toneladas de mercancías al año, de acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. En ese entorno, la administración de riesgos en las flotillas adquiere mayor relevancia para garantizar la continuidad de las operaciones y reducir el impacto de factores que afectan la distribución de productos. En ese sentido, Lockton México señala que las empresas enfrentan riesgos como accidentes, robos, bloqueos carreteros, marchas, saturación vial, fallas de mantenimiento y escasez de operadores capacitados, además de deficiencias en la planeación logística. La firma sostiene que la gestión de riesgos debe formar parte de un proceso permanente y apoyarse en el análisis de datos para identificar patrones de siniestralidad, zonas de mayor exposición y oportunidades para ajustar coberturas. También recomienda incorporar tecnologías de telemetría, GPS y monitoreo de rutas, fortalecer el mantenimiento preventivo, capacitar a los operadores y establecer protocolos de seguridad que permitan proteger las operaciones y minimizar interrupciones en la cadena logística.
Infraestructura de lluvia
Durante décadas, México trató la lluvia como un problema urbano. Cada temporada aparecieron las mismas imágenes de inundaciones, mientras millones de litros de agua terminaron en el drenaje. Hoy, el verdadero desafío consiste en cambiar esa lógica. La captación pluvial ya no representa únicamente una alternativa ambiental, sino una decisión estratégica para empresas, industrias y gobiernos que enfrentan un escenario donde el acceso al agua influye de forma directa en la productividad y la competitividad. La UNAM y la SEMARNAT estiman que más del 95 por ciento del agua de lluvia en las ciudades se desperdicia. Frente a esa realidad, la tecnología ofrece una oportunidad para transformar un recurso estacional en una fuente confiable de abastecimiento. En ese contexto, empresas como Rotoplas, donde Juan Pablo Rodríguez dirige el área de Servicios de Agua, impulsan soluciones orientadas a fortalecer la seguridad hídrica y el aprovechamiento del recurso. Por ello, las compañías que incorporen sistemas de captación pluvial no sólo reducirán costos, también fortalecerán su resiliencia y su capacidad para enfrentar uno de los mayores retos del desarrollo económico de las próximas décadas.
*Columnista y comentarista