Si algo comparten en este momento Estados Unidos y México es la mirada en Cuba y las implicaciones en su interés nacional. El aislamiento económico cubano ha aumentado con la caída del gobierno de Venezuela y su situación extraordinaria parece tener fecha de caducidad. Una crisis humanitaria y migratoria puede estar a la puerta.

La población cubana vive en su excepcionalidad y sigue mostrando una gran capacidad de adaptación. Sobrevivió al mundo bipolar, los asedios estadounidenses y ha sabido mantener aliados regionales más allá de los venezolanos Chávez y Maduro. Es cierto, 11 millones de cubanos de la isla pueden acostumbrarse a todo menos a no comer.

Cuba igual que México, en geografía y finanzas, es parte de América del Norte. Por eso fue tan llamativo que durante la Guerra Fría su vida cotidiana se conectara a una Unión Soviética, a 9,500 kilómetros de distancia, cuando Miami está sólo a 380 km. Fue también inusitado, al final de los años 80, que Europa del Este, encabezada por Rusia, transitara al mundo capitalista -a gran velocidad- y que el sistema cubano no. Vietnam y la misma China se convirtieron en países altamente industrializados y exportadores. En los 90, Canadá y México se integraron más a Estados Unidos, pero los cubanos tampoco entraron en ese paquete.

Este “modelo cubano de excepción” ha tenido viabilidad geopolítica y poder suave, mas no sabemos cuánto más pueda mantenerse. Es una “cápsula del tiempo”, una revolución socialista sin sus hermanas rusa, china y mexicana. Como narrativa, fue mucho tiempo una voz crítica disidente en universidades europeas, latinoamericanas y foros como Naciones Unidas.

El discurso de Fidel Castro en la ONU (1960) es un clásico, por ser justiciero y por su longitud (4 horas y media), mas requiere propuesta y actualización. “Los problemas que describíamos sobre Cuba pueden aplicarse perfectamente a toda la América Latina. El control de los recursos económicos de América Latina por los monopolios, que cuando no son dueños directamente de las minas y se encargan de la extracción, como en el caso del cobre de Chile, de Perú o de México, el caso del zinc de Perú y de México, el caso del petróleo de Venezuela, es porque son dueños de los servicios públicos, de las compañías de servicios públicos, como ocurre en Argentina, en Brasil, en Chile, en Perú, en Ecuador, en Colombia”.

Hoy, un cambio brusco del sistema en Cuba tiene implicaciones directas en la seguridad nacional de EU y México, lo que es más que retórica. La isla no cuenta con industrias que aseguren su sobrevivencia alimentaria, ya sea ganadería, agricultura tecnificada o equipo pesquero. Los mismos cubano-americanos saben por sus familias que cuando aumente la presión de EU por el cambio de régimen y con el bloqueo económico, comenzará la emergencia humanitaria y el éxodo. Los primeros destinos migratorios serán EU y México.

En el supuesto que hubiera que alimentar a la mitad de la población cubana se requerirían 38,500 toneladas de alimentos a la semana (sólo proteínas), lo que equivale a 1,000 trailers semanales. A eso habría que sumar el flete y los gastos logísticos. Pero más allá, los primeros donatarios en la lista serían Estados Unidos y México y quizá en segundo lugar, Canadá y España. Al presente, esta hecatombe humanitaria amenaza más al interés nacional de los vecinos que la ideología soviética y la Crisis de los Misiles.

Especialista en geopolítica y miembro de COMEXI

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