Los mil rostros del ladrón de la combi

Homero Bazán

¡Para que sientas lo que sentimos!, fue la exclamación clave para entender uno de los incidentes más sonados de la segunda mitad de este difícil año: el ladrón de la combi.
Han pasado varios días y las opiniones siguen divididas. Muchos condenan la justicia por propia mano, sus peligros, su amenaza contra el “estado de derecho”; otros confrontan a los primeros y recuerdan asaltos sanguinarios donde pasajeros, choferes y cuentahabientes no tuvieron tanta suerte y todo quedó en la impunidad.

El ladrón de la combi, identificado presuntamente como Raúl Flores Guzmán, de 34 años, originario de Chimalhuacán (información no confirmada), unió a los seis pasajeros que aquel día le propinaron una golpiza, pero dividió a los mexicanos que, desde la comodidad del internet, han lanzado sus opiniones, muchos de ellos narrando sus experiencias personales en asaltos. Decenas de miles de comentarios en Facebok, Twitter han terminado en confrontaciones paralelas.

“Hablas así porque no te ha tocado viajar a las 11 de la noche de regreso a tu casa en pesero y rezar porque ese día no te asalten, te maten y no volver a ver a tus hijos”… “La culpa la tiene el neoliberalismo que ha mandado a tantos muchachos sin oportunidades a tener que hacer eso para sobrevivir”… “Aunque sea vendiendo chocoflanes sobrevive mi vecino y haciendo dos turnos en una fábrica, el que es rata es rata”… “Si defiendes al ratero de la combi te pido que juntes tus joyas y viajes diario por la ruta México-Texcoco para que dones a la fuerza lo que otros necesitan”.

De esos dos bandos, surgió un tercero dedicado exclusivamente al divertimento con memes o canciones como la cumbia dedicada al ratero de la combi y titulada “17 mil putazos”, que ya es un éxito. También se dio a conocer la versión doblada en español latino del asalto, con las mismas voces que vemos en el doblaje de las series gringas. Una piñatería ya sacó su versión del ladrón, con su camiseta blanca sin mangas y un amenazador cuchillo de cartón. Una emprendedora de souvenirs llamada en redes Mila Pasta Flexible, sacó en menos de cuatro días dos prototipos de llaveros del susodicho, uno con ropa y otro sin ropa. Además, en menos de una semana, se convirtió en el apodo de moda, me tocó que los encargados de un estacionamiento me dijeran: “¡Ahí páguele al ratero de la combi!” y al poco rato un ciclista de entregas le gritaba a un compañero con el mismo mote.

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Aunado a las numerosas opiniones que, como mencionamos, advierten con justa razón de los peligros de celebrar la justicia por propia mano, en algunas redes han circulado Fake News con supuestas fotos del ladrón en el hospital, un documento falseado de la Comisión de los Derechos Humanos y hasta una noticia de un periódico inexistente donde se afirmaba que la madre del ladrón iba a iniciar una demanda por dos millones de pesos.

A muchos indignó que el chofer de la combi tenga miedo de volver al trabajo por temor a represalias, después de todo, el cómplice sigue suelto y al parecer ambos pertenecen a una banda del crimen organizado.

También fue cuestionado un publicitado operativo que desde el miércoles realiza la policía en los paraderos de la México-Texcoco para catear a posibles delincuentes y hasta ubicar al hoy famoso ladrón encuerado. Los comentarios en redes no se hicieron esperar: “Solo faramalla y show con la policía, si así cuidaran diario no pasaría esto"… “Qué no se hagan, ellos protegen a la banda a la que pertenece el ratero de la combi, cada semana reciben su cuota y ahora resulta que van a cuidarnos”.

Entre todos estos post destaca, por su ironía, uno de Facebook: “Intolerable este nivel de violencia hacia los compañeros de profesión. Se debería proceder con todo el peso de la ley contra esa gente tan violenta y fincar responsabilidades hacia los pasajeros. No debemos tolerar esto en México, nosotros los rateros también queremos salir a trabajar con seguridad, no queremos más linchamientos a colegas. Hago un llamado a la CNDH, no nos vamos a dejar. Cada combi es una fuente de trabajo, hay que ir con garantías de seguridad”.

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Pero entre los ya cientos de miles de comentarios, la frase que más encuentra eco entre los ciudadanos es la que pronunció uno de los pasajeros: “Para que sientas lo que sentimos, culero”.

En medio de la inseguridad que hemos vivido por años, el ratero de la combi adquiere en ese video mil rostros: es el perpetuador que en algún otro asalto lastimó o mató a uno de nuestros familiares o conocidos, es el mafioso que se cree terrateniente y manda a sus peones a robar en su territorio imaginario, es el policía que se hace de la vista gorda y recibe dinero de cada atraco, es el jefe de sector que también estira la mano por su tajada de la pirámide, es el político corrupto que pone a su compadre o comadre en un alto cargo para “velar por nuestra seguridad” y de paso enriquecerse, es el gandallita, la hiena, el buitre (no insultemos a los leones) que en alguna otra ocasión acuchilló o balaceó al padre, a la madre, al hijo, al hermano, al abuelo, a la esposa o esposo que alguien esperaba en casa.

El incidente de la México-Texcoco nos habla entre líneas de la furia y el hartazgo de una sociedad para la que la impunidad es la costumbre y las pequeñas venganzas la excepción.
Mas allá de las burlas, los memes, los videos chistosos, se debería leer entre líneas lo que exclama toda una sociedad a través de la frase de un solo vocero: ¡Para que sientas lo que sentimos! ¿A cuantos podrían ir dirigidas estas palabras? Imaginemos que vuelven a pronuciarse, pero ahora con un gran eco: ¡Para que sientas lo que sentimos!

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Twitter: @homerobazan40

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