La FIL virtual: un balance

Herles Velasco

Se estima que la FIL Guadalajara tuvo una audiencia de más de 21 millones de personas... la edición del 2019 registró una asistencia de casi 830 mil personas

Terminó la edición 2020 virtual de la Feria Internacional del Libro del Libro de Guadalajara (FIL) y la pandemia por el Covid-19 pasó cara la factura; los organizadores han estimado que el año que entra aspiran a construir una feria híbrida y que sería hasta el 2022 cuando las actividades de la FIL se retomarían de manera normal. El presidente de la FIL, Raúl Padilla López, estimó que sería hasta después de esa edición del 2022 que estarían recuperando el déficit de 26 millones de pesos, resultado de ingresos 21 millones y gastos por 47; en contraste, las ediciones de la FIL de años anteriores habían dejado excedentes que rondaban los 16 millones de pesos por evento.

Aun así, se estima que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara tuvo una audiencia de más de 21 millones de personas; en contraste, la edición del 2019 registró una asistencia de casi 830 mil personas, la cifra de este año no debería echarse en saco roto, ya que con toda seguridad las 406 actividades en línea que se llevaron a cabo durante la semana de feria (número menor comparado con las actividades que se realizan de manera presencial) difícilmente llegarían a esas audiencias si se hubieran llevado a cabo en forma presencial, y aunque la FIL no adolece de falta de público en las presentaciones que se suelen realizar en Expo Guadalajara, quizá nadie esperó (al menos no un servidor) los números de este año, sumando que fueron registros que provinieron de 84 países de Europa y América; por supuesto, con una apabullante mayoría de usuarios dentro del territorio nacional; estas cifras incluyen tanto a medios electrónicos como digitales.

Pero esos números, al final y de ahí aquel déficit, no le significaron nada al gran perdedor de la Feria: la industria editorial. Ya la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) anunciaba, en la misma FIL, que en lo que va de pandemia se han dejado de facturar entre 2 mil 329 millones y 3 mil 662 millones de pesos; estamos hablando de entre 25 y 35 millones de libros menos que en 2019; no sabemos si en estas cifras la Caniem estaría considerando la reducción del 25% de libros de texto que hizo la Secretaría de Educación Pública. Así el panorama desolador para la industria editorial que tiene en las ferias del libro, a lo largo y ancho del país, un inmejorable escaparate.

Es muy complicado hacer un pronóstico de cómo resultará esa FIL híbrida del año que entra, las intenciones de los organizadores es la de volver a abrir los pasillos para la venta de libros y aprovechar las nuevas tecnologías que ya probaron efectividad en la convocatoria masiva a eventos y actividades; me parece que si algo debemos sacar de bueno de todo el asunto es esto último, el potencial de las nuevas tecnologías, y que no abandonen del todo las ferias estos formatos una vez que volvamos a la antigua realidad.

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