¿Compositoras mujeres? Pregunten a Clara

Herles Velasco

 El siglo XXI ha sido el siglo de la reivindicación de las mujeres en el mundo de las artes, número nutrido de artistas olvidadas en el pasado, sobre todo en los campos de la literatura y las artes plásticas, reivindicación insuficiente todavía, pero por lo menos han comenzado a ocupar los lugares que les han pertenecido siempre en museos, galerías y estantes en las librerías. Siempre han estado ahí Leonora, Remedios, Nahui, Sofonisma o Artemisia en los museos y libros de arte, también Sonia Delaunay, Shirin Neshat, Georgia O´Keeffe o Emily Carr. Es cierto que ya Plinio El Viejo en su Historia Natural del siglo I hace un recuento de artistas plásticas del periodo clásico griego entre las que están Aristareta (550 a. de C.), Tamaris (420 a. de C.) o Eirene (200 a. de C.). Después Boccaccio en el siglo XIV en su De Muriebilus Claris, traducido a veces como De las Mujeres Ilustres en Romance, menciona a 106 mujeres artistas que vivieron antes que él, no recuerdo un catálogo moderno de Taschen que incluya a tantas como Plinio o Boccaccio en aquellas obras. Qué decir de las scriptoria Ende, Guda o Claricia, que transcribían y decoraban manuscritos por lo menos desde el siglo X; sus obras, además de manifestar una maestría que no envidiaba a la de sus pares masculinos, mostraban también cierta rebeldía y tintes lúdicos (Claricia se pintó sonriente y de mejillas rosadas columpiándose de una letra “Q” en el Salterio de Habsburgo).

En estos “bemoles” están también las compositoras de música, área más cerrada todavía que las relativas a la literatura y plástica. Por ejemplo, hablando de jazz, a todos nos suenan nombres como John Coltrane, Miles Davis o Charlie Parker, pero no otros como Mary Luo Williams, que influyó en autores consagrados de la talla de Thelonius Monk; o Dolly Jones, trompetista de una época anterior a Lois Armstrong y primera trompetista mujer en grabar un álbum de jazz.

Pero no todo está perdido, y es que un proyecto reciente está buscando también hacer oír a las compositoras olvidadas (intencionalmente) por la historia; se trata de “Pregunten a Clara” (Demandez à Clara), iniciativa dirigida por la clavecinista y directora del festival Presencias Fe-meninas, Claire Bodin, en Francia. 

En la página presencecompositrices.com, el equipo encabezado por Bodin ha recopilado, hasta hoy, información de más de 4 mil 600 piezas de más de 700 compositoras de 60 países en un periodo que va de principios del XVII hasta nuestro siglo XXI. Esta tremenda labor de investigación empezó hace 14 años y aunque el proyecto se presentó hace unas semanas se espera duplicar a corto plazo el número de piezas. 

En la página del proyecto encontramos a la primera mujer que compuso una ópera, Francesca Caccini, así como a otras profesionales de la época, como Isabella Leonarda o Barbara Strozzi; pero también a algunas contemporáneas, como la francesa Betsy Jolas o la finlandesa Kaija Saariajo. Otra vez, más de 700 compositoras que están ahí en a un clic de distancia para ser apreciadas, con todas las connotaciones que tiene la palabra. 
 

 

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