Quintana Roo, en plena efervescencia electoral

Héctor Serrano

Siempre he afirmado que en política no hay nada escrito. Al igual que en la vida, cualquier cosa puede suceder; incluso lo inesperado, en muchos casos, debiera ser lo que debe esperarse. La selección de candidatos de los diferentes partidos políticos que hoy viven el proceso interno, que por ley y procedimiento electoral deben seguir, ya muestra rupturas, adhesiones, alianzas estratégicas con fines electorales, renuncias partidistas y deserciones, que en muchos de los casos era evidente que habrían de registrarse. 
 
Pronto conoceremos a los candidatos y candidatas que encabezarán las diversas propuestas partidistas con rumbo a la elección que el próximo 5 de junio tendrá verificativo en los estados de Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas.  
 
En el estado de Quintana Roo, el empresario y actor Roberto Palazuelos, El Diamante Negro, es reconocido por su alta popularidad en aquella región. Muchos pensaban que este prospecto a candidato participaría en el actual proceso a través del partido Movimiento Ciudadano que, precisamente, ha mostrado su estrategia de seleccionar a diversos actores de la sociedad que gozan de popularidad o de prestigio en la opinión pública. Está claro que para el partido Movimiento Ciudadano el objetivo no se centra en la necesidad de ganar gubernaturas. El objetivo fundamental es incrementar su votación de forma natural y allegarse de diversos sectores sociales convergentes en la población, ya que muchos están acostumbrados a ejercer el voto en cascada. 
 
Así es como se hace de las posiciones que surgen con base en el incremento electoral; es decir, cargos de elección plurinominal, en los que la potestad la ejerce el partido y casi nunca los candidatos; sin embargo, para Palazuelos se abrió recientemente la posibilidad de ser propuesto por parte del Partido de la Revolución Democrática, y si el PRD logra que el actor aparezca como el mejor posicionado en esa región, el Partido Acción Nacional, en estricto apego a su alianza, debiera de apoyar al mejor posicionado entre las propuestas de las fuerzas aliancistas. Por lo menos, hoy, Palazuelos se coloca como una opción que genera alta espectativa, ante la posibilidad de suceder. 
 
Recordemos que el PRI decidió salir de la alianza que, con bombo y platillo, se anunció entre ese partido, el PAN y el de la Revolución Democrática, resulta extraño, o por lo menos curioso, que el PRI busque ir solo en el proceso electoral venidero, ya que en este momento sus posibilidades electorales como partido reflejan números adversos en ese estado de la república. 
 
El partido mejor posicionado en esa región es Morena. La salida del PRI  de la alianza opositora fortalece precisamente al partido oficial; sin embargo, también genera condiciones de división en su voto. Hay que recordar que el caso más reciente se registró en San Luis Potosí, donde Morena arrancó con un porcentaje de 35 puntos porcentuales a favor de su candidata y terminó con un 12 por ciento de la preferencia electoral; es decir, perdió más de 20 puntos de su votación de origen, a la conclusión de la jornada electoral. 
 
Quintana Roo es un estado en donde la confianza no debiera ser factor para

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