Gran polémica desató la decisión de la secretaria de energía, Rocío Nahle, por dar marcha atrás al avance que, en materia tecnológica y técnica, nuestro país había logrado respecto a las energías renovables. Todos aquellos temas relacionados con la ecología y el medio ambiente, no son potestad de un país en específico; todas las naciones del mundo están obligadas a la atención urgente de los llamados que nuestro hábitat hace consistentemente, como consecuencia de nuestro violento desarrollo, que a su paso ha lastimado a los diversos ecosistemas que conforman nuestro planeta.

Es urgente reflexionar sobre los cambios que se han generado en nuestra vida cotidiana, y su directa relación con la forma en que hemos afectado la vida animal y vegetal. La pandemia que hoy enfrentamos, tiene relación directa con el efecto que nosotros mismos causamos. Algunos estudios revelan que la trasmisión del Covid-19 fue a través de animales, e incluso hay quienes sostienen que específicamente esto sucedió a través del murciélago.

La OMS colabora con entidades asociadas de distintos sectores para evaluar, y reducir los riesgos de transmisión de zoonosis al ser humano, ya que el mayor riesgo de las transmisiones zoonóticas se producen en la interfaz entre el ser humano y los animales, a través de su consumo o por compartir su hábitat. La transmisión de enfermedades de animales, en su mayoría vertebrados, al ser humano, no es algo novedoso, la convivencia con roedores produjo en el siglo XIV la terrible pandemia denominada peste bubónica, cuya transmisión se atribuyó a las ratas.

Hoy, la deforestación y devastación de los hábitats, ha provocado la migración de diversas especies hacia zonas ocupadas por el ser humano. Esta proximidad de nuevas especies que buscan su adaptabilidad en un hábitat distinto, involuntariamente nos obliga a compartir espacio con algunas especies, los murciélagos son una de ellas. Al tiempo seguramente conoceremos la realidad respecto al origen y las causas que han colocado a la humanidad en uno de los peores momentos de su historia.

Por ello, es urgente actuar con responsabilidad, y atender el llamado de los expertos dedicados a la protección del medio ambiente que, a través de organizaciones mundiales como Earth Action, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU), han fijado protocolos a seguir, así como recomendaciones a todas las naciones del mundo, para el cuidado de la diversidad ecosistémica; no hacerlo es actuar con irresponsabilidad y mezquindad hacia las nuevas generaciones, privándolas de un futuro cierto.

El gobierno de México tiene todo el derecho de fijar y establecer sus políticas públicas, pero también la obligación de incluirse en la globalización para corresponder a la dinámica mundial que busca el cuidado de nuestro medio ambiente; por ello la importancia de que el gobierno de México establezca políticas públicas y programas exactos que mitiguen el impacto causado por el progreso humano. El estado puede tener la potestad del control y el manejo energético, y sólo tendría que presentar propuestas efectivas en materia de energías renovables para corresponder a la ecología y el medio ambiente, incluyéndose en el mundo con acciones que buscan aminorar el daño que cotidianamente causamos a la naturaleza. Ojalá y pronto el gobierno federal presente un programa y un plan de energías renovables.


Diputado federal

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