Alianzas frágiles, estrategias confusas

Héctor Serrano

Lo dicho en esta columna, que en política cualquier cosa puede suceder, se ratifica momento a momento, y el escenario de apenas hace ocho días registró un cambio significativo de lo que puede suceder con miras a la elección del próximo 5 de junio de este año. 
 
Apenas hace una semana parecía que el PRD tomaría una decisión para fortalecerse en Quintana Roo y propondría a la alianza que conforma con el Partido Acción Nacional al actor y abogado Roberto Palazuelos para que, con base en el método decidido por esos partidos, se seleccionara a la mejor propuesta para encabezar el proceso electoral a la gubernatura de esa región; sin embargo, el fin de semana pasado, Movimiento Ciudadano registró al también empresario, conocido como “El Diamante Negro”, como su candidato a esa gubernatura. La posibilidad de que así fuera ya se había vislumbrado en este mismo espacio. 
 
Esto lo confirmó el propio Roberto Palazuelos, quien manifestó que efectivamente pretendía ir por la alianza PAN-PRD, pero que esta posibilidad se desechó, ya que Jesús Zambrano tenía un acuerdo pactado con el gobernador saliente, Carlos Joaquín González, a fin de que el partido del sol azteca lo excluyera como su propuesta, con lo que quedó fuera de esa posibilidad y Palazuelos, hoy, es el virtual candidato por Movimiento Ciudadano.  
 
La decisión del PRI de no ir en alianza en ese estado y la decisión del PRD de no proponer a un personaje posicionado son hechos que facilitan el proceso electoral a Morena, por lo que todo parece indicar que, para el partido guinda,  Quintana Roo será un estado más que se sume a su pull de gobernadores.  
 
La ruptura de las alianzas de la oposición en otros estados de la república, como en el caso de Oaxaca, ha provocado el típico sospechosismo que en política abunda. En aquella entidad del país, opositores a Morena acusan que el gobernador Alejandro Murat Hinojosa ya entregó el estado al partido guinda. Esta historia de entreguismo es algo que lamentablemente pesa, históricamente, para la familia Murat. Morena cuenta con altos dividendos en aquella entidad, por lo que parece será, en breve, un estado más que se pinte de color guinda. 
 
Durango no es la excepción de los conflictos interpartidistas, y  ya se visualiza un rompimiento a muy corto plazo entre el PAN y el PRI,  ya que este último pretende abanderar, aparentemente de forma irrenunciable, la candidatura al gobierno de ese estado. Hay que recordar que el actual gobernador, José Rosas Aispuro, se adhirió al blanquiazul, por lo que esa entidad está calificada de panista.  
 
No debe ser nada fácil para el gobernador José Rosas la alianza de su partido con sus adversarios históricos que, en pasadas elecciones, le hicieron pasar muy malos episodios.  
 
Cada vez más nos aproximamos al escenario de la gran final y, en el mes de febrero, tendremos claridad respecto a quiénes serán las abanderadas y abanderados de las diferentes fuerzas políticas de nuestro país. 

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