Una nueva fecha de horror en el calendario trágico de México

Héctor De Mauleón

Alguno tiene los sesos de fuera. Otro, los intestinos. A uno de los muertos le dejaron un machete clavado en la cabeza

En la mañana gris, un conductor que va por la carretera ribereña Miguel Alemán-Mier, en Tamaulipas, graba la escena. En el video se escuchan las llantas del auto rodando despacio por el asfalto, se oye incluso el piar de los primeros pájaros.

Hay casas y negocios cerrados.

De pronto, sobre la carretera, aparecen tendidos, sin armas, vestidos con equipos tácticos, en medio de zapatos y otros objetos no identificados que quedaron regados en el camino, nueve cuerpos humanos.

Alguno tiene los sesos de fuera. Otro, los intestinos. A uno de los muertos le dejaron un machete clavado en la cabeza.

Todo indica que los asesinaron en otro lado y fueron a regarlos ahí, atravesados en la carretera.

Es la mañana del 29 de junio de 2021 en el poblado de Los Guerra, municipio de Miguel Alemán. Una nueva fecha de horror en el calendario trágico de México —y la continuación de una serie de masacres ocurridas en solo unos días en Reynosa, Salvatierra, Fresnillo, Villahermosa, Valparaíso...

Elementos de la Sedena arriban al lugar, alertados por pobladores que avisan de un tiroteo de varias horas. Los muertos son identificados más tarde, de manera extraoficial, como miembros del Cártel del Golfo abatidos en un enfrentamiento con gatilleros del Cártel del Noreste.

En esa zona de la frontera —Miguel Alemán, Camargo y Gustavo Díaz Ordaz— opera uno de los jefes más señalados del Cártel del Golfo: César Morfín Morfín, El Primito, uno de los diez objetivos prioritarios de una lista binacional elaborada apenas en enero de este año por autoridades de Tamaulipas y de Texas.

En dicha región se ubica también el centro de operación de uno de los líderes regionales del Cártel del Noreste, CDN: Agustín Ordorica López.

La lista de objetivos prioritarios dada a conocer a principios de año incluía al líder mayor del Cártel del Noreste, Juan Gerardo Treviño Chávez, apodado El Huevo.

El Huevo es sobrino del último líder histórico de los Zetas, Miguel Ángel Treviño Morales, quien llenó de terror los estados de Tamaulipas y Nuevo León hasta su detención a manos de la Marina en 2013.

En esa lista figura también Humberto Alejandro Uribe, conocido como La Pawa, de los Zetas Vieja Escuela, quien opera en el centro del estado, y están también los hermanos Ernesto y Héctor Sánchez Rivera —M22 y M1—, líderes de la organización conocida como Los Metros —que manejan Reynosa al servicio del Cártel del Golfo.

Entre otros miembros de esta última organización, figuran en la lista Pablo Misael Ramos, Pantera 24; José Martín Cárdenas García, alias El Chiwilly, y Carlos Roel Collazo, conocido como Chuy Sierra, cuyo centro de operación se encuentra también en Reynosa.

La lista la cierran los hermanos César y Álvaro Morfín Morfín, así como el ya mencionado Agustín Ordorica López.

Los integrantes de la lista tienen algo en común. Todos operan a ambos lados de frontera, y ninguno ha sido detenido.

En la frontera chica tamaulipeca, el Cártel del Golfo y el Cártel del Noreste mantienen una guerra sorda por el tráfico de drogas y de personas, así como de armas y dinero que bajan desde el sur de Texas.

Según las autoridades, los hermanos Morfín Morfín son responsables de decenas de muertes ocurridas en los últimos dos años en la frontera chica. De César Morfín Morfín, El Primito, existen reportes que indican que actúa en alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Uno de sus corridos narra que “allá por Reynosa seguido lo ven chambeando”, y que se ha “rifado bien el cuero, y ahora soy el mero mero”.

En enero de 2019, en la brecha conocida como Los Portones, sucedió la primera masacre bajo la llamada 4T: aparecieron 25 cuerpos y varios vehículos calcinados. Era uno de los saldos de la guerra que sostienen el CDG y el CDN.

Dos años después, nada ha cambiado. Los acontecimientos de alto impacto se suceden, los cárteles disputan y se reparten el territorio.

El Ejército y la Guardia Nacional solo recogen muertos. Racimos de muertos.

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