Un desastre llamado Florencia Serranía

Héctor De Mauleón

La problemática no se resolvió. Fue en aumento. El Metro presentó un caos tanto en el servicio, como en lo administrativo

El 30 de noviembre de 2020, durante una mesa de trabajo con la Jucopo local, el exdirector del Metro y diputado perredista Jorge Gaviño le preguntó a la actual directora del Sistema de Transporte Colectivo, STC, Florencia Serranía, por qué había estado vacante durante casi un año el puesto de subdirector de Mantenimiento.

Serranía respondió:

“Yo soy la subdirectora general de Mantenimiento. El Metro tiene tantos problemas que decidí durante este año asumir esta posición doble para poder instrumentar integralmente lo que requiere el Metro […] Y dejar de escuchar, porque ni modo que me quite a mí misma, que si el responsable es Vías o si el responsable es Material rodante…”.

Semanas más tarde, el 9 de enero de 2021, se incendió el Puesto Central de Control, el cerebro del STC, ubicado en la calle de Delicias. Las llamas cobraron la vida de una persona y dejaron un total de 31 intoxicados. A resultas del incendio, seis líneas del Metro (la mitad de la red) quedaron totalmente paralizadas. Millones de usuarios quedaron a merced del caos que esta parálisis desató.

En la página del Metro, el puesto de subdirector general de Mantenimiento, encargado según el estatuto orgánico de la conservación de las instalaciones fijas y el material rodante que conforman la estructura operativa del STC, se hallaba “en proceso de selección”.

Durante la rueda de prensa que siguió al incendio le preguntaron a Serranía quiénes eran los encargados de Mantenimiento al interior del Metro.

“Hay que reiterar que, por estatuto, el mantenimiento y los problemas de mantenimiento son responsabilidad de la gerencia de instalaciones fijas y sus subgerencias por especialidades”, contestó.
“¿Entonces usted no es la responsable, digamos, de esta área y no tendría ninguna responsabilidad en todo caso por el incendio?”.

“A ver, yo soy la directora general del Metro, solamente”, respondió la funcionaria –desatando el furor de las redes.

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, salió al quite para pedir que no se adelantaran juicios: dijo que un peritaje determinaría “si hay sanciones administrativas para algún servidor”.

En el Metro habían estado ocurriendo eventos diversos. Algunos de ellos por falta de mantenimiento, como el colapso de escaleras eléctricas en dos estaciones, entre febrero y marzo de 2019, el cual dejó a varias personas lesionadas.

Se había dado también la muerte de una pasajera, en abril de ese mismo año, cuando de manera cruel e inhumana personal del Metro la abandonó a las puertas de la estación Tacubaya y la dejaron ahí por más de 29 horas: la usuaria se había desvanecido después de sufrir una hemorragia cerebral: los policías del Metro la sacaron arrastrando.

“Florencia cuenta con todo mi apoyo”, dijo Claudia Sheinbaum, quien consideró a la funcionaria “la mejor directora que tuvo el Metro (lo dirigió en 2004-2006) y por ello resolverá la problemática en la que se encuentra sumido”.

La problemática no solo no se resolvió, sino que fue en aumento. El Metro fue un caos tanto en el servicio, como en lo administrativo. Las deudas a los proveedores sobrepasaron los 1,500 millones de pesos. Al mismo tiempo, según demuestra la Cuenta Pública de la Ciudad de México, el presupuesto del Metro disminuyó, de 17 mil 224 millones para el primer año del gobierno de Sheinbaum, a 15 mil 652 millones en 2020.

El 11 de marzo de 2020, a las 23:37 de la noche, se registró el choque de dos trenes en la estación Tacubaya. El conductor de uno de ellos perdió el control del mando y se desplazó en reversa durante casi un kilómetro, hasta impactar con el segundo, que se hallaba en la estación. Lo avanzado de la hora impidió que la tragedia fuera aún mayor: un pasajero murió y otros 41 resultaron heridos.

Hasta entonces no se sabía que apenas un día antes se había hecho efectiva la renuncia del subdirector general de Mantenimiento, Jorge Juárez Balderas. Según fuentes del STC, Balderas se ufanaba de tener una muy cercana relación con el presidente de la República, y sus choques con Serranía eran constantes. Hay otra versión que indica que la fecha de la renuncia “fue movida” para no involucrar al subdirector con el accidente.

En todo caso, el mantenimiento de uno de los Metros más grandes del mundo, que mueve alrededor de 4.5 millones de pasajeros cada día, quedó acéfalo durante casi un año.

En enero de 2019, Florencia Serranía impuso como gerente de Obras y Mantenimiento a Alejandra Flores Saldívar, ingeniera civil, de 28 años de edad, egresada de la UNAM apenas en 2015, y con nula experiencia en el servicio público. La gerencia de Obras que ella encabeza depende directamente de la subdirección general de Mantenimiento.

¿Así que sobre esa funcionaria recayó la responsabilidad de sostener un sistema con 52 años de antigüedad, que una y otra vez ha dado muestras de avanzado deterioro?

De acuerdo con su currículum, Flores Saldívar trabajó de 2016 a 2017 como “líder de proyecto” y “especialista en vías terrestres”, en una empresa de la que es CEO y cofundadora precisamente Florencia Serranía: Urban Travel Logistics, UTL.

Entre los proyectos emprendidos por dicha empresa se encuentra, entre otros, el diseño, e implementación de la operación del transporte del Mexipuerto Cuatro Caminos, así como del CETRAM El Rosario y el CETRAM Tacubaya.

La relación entre Serranía y Flores Saldívar data de aquel tiempo. Al imponerla en 2019 en la gerencia de Obras y Mantenimiento le impuso asimismo la obligación de vigilar que los responsables “de los procesos inherentes a la obra pública” –en estos procesos se encuentra el mantenimiento mayor de la obra del Metro–, realicen sus funciones al pie de la letra.

Toda obra en riesgo de colapso avisa lo que le está ocurriendo, según los estructuralistas. No hay manera, absolutamente no hay manera, de que el tramo de la Línea 12 que colapsó el martes pasado hubiera caído sin anunciarlo. Lo que estaba ocurriendo hubiera sido posible detectarlo de haber aplicado el llamado “mantenimiento predictivo”.

¿Esto se llevó a cabo durante el año en que la subdirección general quedó vacante, en que Florencia Serranía dijo haber asumido ese puesto para resolver “integralmente” los problemas del Metro y en que según el organigrama quedó al frente del Mantenimiento una persona cercana a ella, pero sin experiencia alguna?

Claudia Sheinbaum apoyó a Serranía tras el incendio del puesto de control y vuelve a apoyarla ahora tras la caída del Metro y el trágico fallecimiento de 26 personas. Pero la línea de la responsabilidad política –de una parte de la responsabilidad política en la tragedia la Línea 12– está claramente trazada, al menos desde marzo de 2020.

 

@hdemauleon
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