El mismo fin de semana en que se inauguró el Estadio Banorte con el partido México-Portugal, y en vísperas del Mundial de Futbol, explotó en la carretera México-Pachuca una Toyota Tacoma que acababa de salir del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, AIFA.

La noticia no fue difundida en un principio. Se le manejó con extremo hermetismo, hasta que un video tomado por la cámara de un auto que circulaba metros más adelante se viralizó en redes sociales.

El video en cuestión muestra el momento del estallido, la manera en que la Toyota zigzagueó sin control hasta invadir un carril contrario y estrellarse contra un centro comercial que se halla a un lado de la carretera, frente al fraccionamiento Haciendas del Bosque, en Tecámac, Estado de México.

Notas periodísticas situaron el hecho el 28, el 29 e incluso el 30 de marzo. Las autoridades administraron la información. Intentaron apagar el hecho de manera inmediata. Solo se informó que en la explosión habían muerto un operador del Cártel de Sinaloa, ligado a la facción de Los Mayos, Francisco Efraín Beltrán, El Payín, así como el hombre que minutos antes había ido a recogerlo al AIFA: Humberto Rangel Muñoz.

Se anunciaron peritajes para determinar si el estallido, cuya onda expansiva terminó con la vida de los pasajeros de manera inmediata, se trataba de un explosivo plástico, activado de manera remota, o si era consecuencia del estallido de un artefacto —una granada de fragmentación— que se hallaba en la parte trasera de la unidad.

En cualquiera de los casos, la Toyota había ingresado al estacionamiento del AIFA con su carga mortal. En dicho estacionamiento, a cargo de la Marina, no existen filtros de seguridad.

La presidenta Claudia Sheinbaum dijo en una “mañanera” que el Gabinete de Seguridad daría una explicación de los hechos. Hasta el momento, la explicación es que se sigue investigando y los peritajes continúan. Ninguna de las dependencias de seguridad consultadas proporcionó información sobre el estallido. Una fuente señaló que Humberto Rangel Muñoz vivía en una zona del Edomex cercana al AIFA y que El Payín acababa de bajar de un vuelo procedente de Sinaloa.

Lo que ha seguido es un silencio absoluto.

Fuentes de inteligencia aseguran que la soledad del AIFA lo ha convertido en uno de los destinos favoritos de integrantes del crimen organizado. Ante la ausencia casi completa de pasajeros se sale de sus instalaciones con velocidad. Un dato importante es que, de acuerdo con las detenciones realizadas en los últimos años, varios operadores del Cártel de Sinaloa han elegido como base de operaciones municipios que se conectan con el fallido aeropuerto de Andrés Manuel López Obrador.

Sinaloa es, por lo demás, uno de los principales surtidores de droga de las mafias locales.

El hecho es que, a solo setenta y tantos días de la inauguración del Mundial, una unidad cargada con explosivos entró y salió del AIFA, y estalló minutos después de que El Payín la hubiera abordado.

Noticias recientes prueban que toda clase de explosivos se encuentra en manos de distintos grupos criminales. Precisamente, el Cártel de Sinaloa ha empleado drones con explosivos para atacar a autoridades, comunidades y organizaciones rivales. Hace unos días, operadores de Aureliano Guzmán, El Guano, atacaron con drones a sicarios de Óscar Manuel Gastélum, El Músico. Apenas en abril pasado circuló un video en el que integrantes de un grupo criminal hicieron estallar una camioneta de manera remota.

El 30 de marzo, sicarios del Cártel de Zicuirán, que dirige en Michoacán Miguel Ángel Gallegos Godoy, alias Migueladas, subieron a redes un video en el que aparecen probando un dron que será utilizado en futuros ataques.

El mismo fin de semana en que la Toyota Tacoma estalló en Tecámac, elementos del ejército aseguraron en Badiraguato, Sinaloa, más de 300 artefactos explosivos.

El mes pasado, el Cártel Jalisco arrojó explosivos desde drones contra elementos de la Fuerza de Reacción Inmediata Zacatecas.

En una nueva dinámica criminal que debería encender alarmas en todo el país, la delincuencia organizada está operando abiertamente con distintos explosivos. Ni siquiera sabemos cuáles, pero uno de estos estalló en Tecámac, a solo unos días de la inauguración del Mundial.

Ante un episodio tan delicado, la respuesta del gobierno de Claudia Sheinbaum, como siempre, ha consistido en minimizar, disimular, guardar silencio.

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