El 15 de octubre el país fue sacudido con la noticia de una masacre ocurrida en Tepochica, Guerrero: la primera en tiempos de la 4T.

Aquel día, en aquel poblado cercano a Iguala, soldados del Ejército mexicano abatieron a 14 civiles. Las primeras versiones, acompañadas de inquietantes fotografías, sembraron fuertes dudas sobre lo que verdaderamente había ocurrido.

Al realizar un patrullaje por tierra, militares de la 35 Zona Militar tropezaron con un grupo de hombres armados que abrieron fuego en su contra: el cabo que estaba a cargo de la ametralladora colocada en la parte alta de uno de los vehículos que realizaban el patrullaje, abrió fuego contra los agresores y terminó con la vida de 14 de ellos.

El secretario de la Defensa declaró que los militares habían aplicado la Ley de Uso de la Fuerza. “Su disciplina y adiestramiento especializado para reaccionar ante agresiones de este tipo, de manera oportuna y contundente, empleando su equipamiento y material con que están dotados”, dijo.

La Fiscalía de Guerrero realizó el levantamiento y llevó a cabo las primeras indagaciones. El caso pasó poco después a la Fiscalía General de la República. Al mismo tiempo, el Ejército realizó su propia investigación. Todo apunta a que la investigación está a punto de cerrarse y que se impondrá la versión ofrecida inicialmente por los militares.

Había llegado una llamada al 911 que alertó sobre la presencia en la zona de un grupo de hombres armados. Según las investigaciones, los sujetos llevaban dos o tres días en una fiesta. Horas más tarde, los peritajes realizados en los 14 cadáveres darían positivo a cocaína y alcohol.

En aquella parte del estado Guerreros Unidos, La Familia Michoacana y el Cártel Jalisco Nueva Generación protagonizan una disputa sorda. En las inmediaciones de Iguala, así como en Huitzuco, opera una escisión de Guerreros Unidos, a la que se conoce como Los Números. Autoridades locales consideran altamente probable que quienes salieron de aquella fiesta fueran miembros de este grupo.

Cuando se recibió la llamada, elementos de la policía municipal salieron a patrullar Tepochica. Los presuntos delincuentes no tropezaron con estos, sin embargo, sino con 21 efectivos militares (dos oficiales y 19 de tropa) que circulaban en dos vehículos: formaban parte de un operativo de erradicación de cultivos y estaban realizando “un reconocimiento terrestre”.

Los civiles armados se desplazaban en tres camionetas. En la cima de una hondonada ubicada en la Avenida del Estudiante, ambos grupos se encontraron de frente. Por las condiciones del terreno, ni unos ni otros se habían visto venir.

Los militares contaban con un tirador, apostado en la parte superior del vehículo que iba de avanzada: un cabo de apellido Álvarez.

En la camioneta que abría la marcha de los civiles armados, una Ranger de color azul, había también un “vigilante” que llevaba en las manos un arma larga.

La balacera, según las investigaciones, duró dos minutos. El “vigilante” del grupo criminal, sorprendido de ver a los militares encima (los separaban no más de cinco metros), fue el primero en abrir fuego. Sus tiros dejaron varios impactos en el vehículo de los soldados, y en un momento determinado uno de estos le pegó al cabo arriba del chaleco.

El cabo Álvarez estaba al frente de una ametralladora 7.62, con capacidad de emitir 800 disparos por minuto. Logró hacer 71. Pero el tiro que recibió resultó letal. Las investigaciones indican que esa descarga bastó para que los 14 tripulantes de la Ranger (cuatro iban en la cabina y 10 más en la caja), murieran instantáneamente: el vehículo siguió avanzando por inercia y se estrelló contra el “tumbaburros” del segundo vehículo militar. La fuerza del impacto habría provocado que la puerta de la caja se abriera y algunos cuerpos cayeran al suelo.

Se cree que los integrantes del grupo criminal se estaban moviendo hacia una nueva casa de seguridad: llevaban maletas, cobijas, incluso colchonetas. Las fotografías que se publicaron entonces dejaron ver que los civiles llevaban algunas armas. De acuerdo con la versión militar fueron hallados seis fusiles AR15 y seis AK-47. Había también una ametralladora 7.62, así como más de seis mil cartuchos.

Había radios, celulares, chalecos y dos granadas. Los muertos llevaban calzado militar “y equipo táctico”.

A los pocos minutos de los hechos apareció la primera patrulla de la policía municipal. Cerca de una hora después llegaron los peritos de la fiscalía estatal.

Habrá una versión oficial muy pronto.

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