La historia comienza a cobrar forma. Fue el seguimiento realizado a una mujer lo que permitió determinar con toda exactitud que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, se encontraba desde el sábado pasado en una cabaña de Tapalpa, Jalisco.

Fuentes de seguridad indican que el operativo se armó en solo unas horas y por eso no hubo tiempo de contemplar y contener las posibles reacciones violentas del cártel, que finalmente estallaron con distinta intensidad en 22 estados.

No sería la primera vez que El Mencho se le iba al gobierno mexicano. Lo intentó nuevamente el domingo pasado, y logró salir hasta la zona boscosa en que fue cercado, con los resultados que todos conocemos.

En la planeación de la operación solo participaron la Sedena y un grupo operativo de las fuerzas armadas de Estados Unidos, el Joint Interagency Task Force-Counters Cartel. Esta vez, y probablemente se aclararán más tarde las razones, el operativo no incluyó a la Secretaría de Seguridad Pública Federal a cargo de Omar García Harfuch.

La zona donde se estaba moviendo El Mencho, según las mismas fuentes, fue entregada por inteligencia de Estados Unidos. La disyuntiva era clara: o el gobierno mexicano iba por El Mencho, o Estados Unidos iría por él.

La reacciones violentas estallaron primero en Puerto Vallarta, la plaza donde actúan tres miembros de alto rango del CJNG: Gonzalo Mendoza, El Sapo; Audías Flores Silva, El Jardinero, y Carlos Andrés Rivera, La Firma, y en donde recientemente ha estallado un escándalo relacionado con una red de fraudes en tiempos compartidos relacionada con el Cártel Jalisco, que ha dejado a inversionistas estadounidenses pérdidas por alrededor de 300 millones de dólares: en días pasados, la Oficina de Control de Bienes Extranjeros, OFAC, sancionó ahí a 17 empresas mexicanas vinculadas con el fraude, así como a Audías Flores Silva, El Jardinero.

Tras la muerte de El Mencho se mencionaron los nombres de algunos de estos personajes (sobre todo los de El Sapo y El Jardinero) como posibles sucesores en el mando de la organización criminal, una de las más poderosas y peligrosas del mundo.

Inteligencia militar ha ubicado, sin embargo, al hijastro de Nemesio Oseguera, Juan Carlos Valencia González, alias el 03, el R-3, El Tricky Tres o El Pelón como el candidato más viable y el que más posibilidades tiene de ejercer un liderazgo que evite fracturas internas.

Con todo, se revisan también los nombres de Ricardo Ruiz Velasco, El Doble R o El R2, a cuyo cargo se encuentra, entre otras, la zona metropolitana de Guadalajara; el de Jesús Ambriz Cano, El Yogurt, que opera en las zonas limítrofes de Michoacán, Jalisco y Colima —y está al frente de las llamadas Fuerzas Especiales del Mencho, integradas por exmilitares colombianos y guatemaltecos—, e incluso el de un líder de Michoacán basado en Tanhuato: Heraclio Guerrero Martínez, El Tío Lako.

En el Operativo Jalisco, llevado a cabo en 2015, y que tenía como fin la captura de El Mencho (aquel operativo en el que un Cougar de la Fuerza Aérea Mexicana fue derribado con armamento de alto poder, causando la muerte ocho militares), la reacción violenta del Cártel Jalisco se extendió solo por Jalisco, Colima y Michoacán, a través de 39 narcobloqueos.

Una década más tarde, la reacción contra el operativo en el que murió El Mencho abarcó 22 estados. El dato indica el nivel que ha alcanzado la expansión del Cártel.

Las áreas de seguridad del gobierno mexicano esperan que el nuevo liderazgo de la organización, que llegará, si no es que ha llegado ya, de forma inevitable, evite un estallido de violencia que, para empezar, convierta el Occidente de México en un nuevo Sinaloa.

Se espera que células regionales busquen su autonomía, lo que aumentaría los niveles de violencia en áreas estratégicas.

Aunque, en su mayoría, los estallidos iniciales se apagaron pronto, no se descarta la vuelta de ataques, emboscadas, represalias, bloqueos y quema de negocios y de vehículos. Carreteras, gasolineras, tiendas de convivencia, bancos, son algunos de los focos rojos. Llama la atención la quema de más de 20 sucursales del Banco del Bienestar: con el paso de los días se aclarará también el mensaje.

La alerta de viaje lanzada por el gobierno de Estados Unidos a sus ciudadanos es otra fuente de presión para que en México se contenga la violencia.

Según reportes consultados, en los próximos días nuevos operativos coordinados entre México y Estados Unidos podrían buscar que los posibles sucesores de El Mencho sean neutralizados.

Otro escenario de riesgo es la posible alianza entre adversarios del CJNG y células que no acepten plegarse al nuevo mando.

Si estas amenazas no son contenidas rápidamente, la era post Mencho podría ser tan violenta como aquella en la que el capo estableció y ejerció a sangre y fuego su reinado.

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