El misterio de la muerte de José Eduardo Ravelo

Héctor De Mauleón

Lo que no se aprecia, ni ahí ni durante las 24 horas en que corre la grabación, son hechos de tortura o agresión sexual contra el joven

¿Qué pasó con José Eduardo Ravelo? Según él asentó en su declaración, el 21 de julio fue interceptado en calles de Mérida por una patrulla antimotín tipo pick up, “la cual era color negro y amarillo”. Los agentes, dijo José Eduardo, tenían uniformes que decían “Policía Estatal”. Uno se apellidaba Méndez, el otro Osorio. 

Comenzaron a interrogarlo porque “me veía sospechoso”, dijo. 

“Me jalaron de los brazos y me empujaron contra una pared, yo les pregunté por qué me estaban tratando así, pues yo no había hecho nada y ellos no me hicieron caso y entre varios me subieron a la cama de la patrulla antimotín, me esposaron como ‘cochino’, es decir de pies y manos, me recostaron boca abajo, diciéndome que me iban a realizar una revisión de rutina”. 

Continuó: 

“De pronto sentí que me bajaron a la fuerza mi pantalón de mezclilla de color azul y mi bóxer de color azul hasta la altura de las rodillas y me percaté que alguien se había subido sobre mí, y me estaba penetrando en mi ano… sentía mucho dolor y vergüenza ya que solo escuchaba cómo los policías se burlaban de mí, al igual que decían ‘tú sigues’, entonces en ese momento el policía Méndez se bajó el pantalón y su ropa interior y se montó sobre mí…”. 

“El caso es que veía que me estaban grabando con sus teléfonos mientras me violaban y fueron varios los policías que me estuvieron penetrando… de pronto entramos a un estacionamiento que estaba vacío y ahí los policías me siguieron violando”. 

José Eduardo afirmó que los policías comenzaron a golpearlo con los puños cerrados y a puntapiés en todas las partes del cuerpo, sobre todo en la cabeza, las costillas, la espalda. Dijo que perdió el conocimiento, pero que aun así lo siguieron violando y que luego lo “trasladaron a unas celdas en donde ya no me violaron, pero siguieron golpeándome”. 
 
Declaró que a resultas de la agresión tenía dificultades para respirar y vomitaba coágulos de sangre, por eso se trasladó al hospital, “pero el médico me cuestionó acerca de mi sexualidad y no me valoró”. 

José Eduardo murió el 3 de agosto. La nota médica de defunción señala que presentaba politraumatismo, ruptura de tejidos musculares y choque séptico de origen pulmonar. 

La filtración de videos editados de la detención, realizada por la fiscalía de justicia del estado, mostraron el momento en que el joven Ravelo, en las instalaciones de la policía municipal de Mérida, era bajado del vehículo a jalones, y colocado en el suelo en un punto ciego en donde se alcanza a apreciar que uno de los policías lo sometió, colocándole la rodilla en el torso. 

Una siguiente imagen mostraba cómo Ravelo era arrastrado hacia una celda, sin pantalones ni zapatos. 

Los videos causaron indignación. Cuatro policías municipales fueron detenidos. Se manejó la idea de que la unidad en que se lo llevaron había tardado 40 minutos en llegar a la comandancia. 

Los mismos videos, sin editar y con una duración de 24 horas, muestran una historia completamente distinta a la que contó José Eduardo. Habría que decir antes que todo que en la mencionada corporación no existe un agente Méndez ni tampoco un agente Osorio. Y que las patrullas no son cómo él las describió. 

En esos videos se observa que la detención no fue como José Eduardo la relató, por simple sospecha, sino porque había apedreado a un hombre y mostraba un comportamiento errático, según el dictamen médico, por “consumo de drogas en abuso”. 

Los videos corren desde las 09:39, momento en que el joven fue detenido “fuera de sí”, hasta que inicia el traslado por distintas calles (10:18), según registran las cámaras de la ciudad, y el arribo a la comandancia a las 10:31. 

En las imágenes se aprecia que el detenido se halla perturbado (reconoce haber consumido cristal), y se comporta de manera agresiva. Se aprecia que a las puertas de la comandancia hubo en efecto un abuso de la fuerza con pretexto de someterlo, y se ve a que a resultas de ese forcejo los agentes terminaron sacándole a jalones el pantalón de mezclilla (dicen que querían quitarle el cinturón antes de ingresarlo). 

Se ve también cómo después de varios minutos de intentos de sometimiento, finalmente se lo llevan a rastras rumbo a la celda (él se muestra desmayado o exhausto). 

Lo que no se aprecia por ningún lado, ni ahí ni durante las 24 horas en que corre la grabación –gran parte de esta, tomada desde la parte alta de la celda– son hechos de tortura o agresión sexual

Un guardia le ofrece agua, otro un sándwich. El joven duerme la mayor parte del tiempo. En algún momento se quita la playera y la remoja en la taza del baño para refrescarse la cabeza. Finalmente, es liberado y sale de las instalaciones a las 11:08. Se le ve perderse, más tarde abordar un taxi. 

Su necropsia da cuenta de golpes y heridas en el cuello, el tórax, la espalda, el abdomen, la pelvis, los genitales, los hombros, el codo, las muñecas, los dedos, los muslos, la rodilla, el tobillo, el pie… 

Signos de una violencia brutal que no se dieron cómo él dijo, ni como se empeñó en creer la fiscalía del estado con intención de darle un pronto carpetazo al caso. 

¿Qué ocurrió, cómo fueron las últimas horas de José Eduardo? 

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