El Marro llorando

Héctor De Mauleón

No recuerdo que un jefe criminal haya enviado nunca un mensaje a sus colaboradores con la voz quebrada y los ojos bañados en llanto. Este sábado, sin embargo, lo hizo El Marro: El Marro rompió en llanto.

“Siempre voy a estar con ustedes hasta que me cargue la verga, siempre los voy a apoyar, siempre me voy a rajar bandera con estos hijos de su puta madre, de aquí hasta que nos lleve la verga, aunque me quede solo, aunque me dejen solo como pinche perro”, dijo José Antonio Yépez en un video subido a redes sociales esa tarde.

Al momento de hacer la grabación, en algún lugar del estado de Querétaro, según sospechan las autoridades federales, Yépez había perdido en solo tres días a 52 integrantes de su estructura criminal, el Cártel de Santa Rosa de Lima.

El pasado 11 de junio, en atención a un reporte de robo, autoridades federales realizaron un operativo de búsqueda en el municipio de Salvatierra, Guanajuato. Localizaron una bodega en la que se aseguró una flotilla compuesta por 17 vehículos del Cártel de Santa Rosa, uno de ellos blindado. Tres personas fueron detenidas.

El análisis de los teléfonos de estos individuos condujo a la detención de otros once individuos y puso en la mira de las autoridades domicilios ubicados en comunidades rurales de Celaya: casas estratégicamente rentadas a las afueras de la ciudad.

Desde que comenzó el debilitamiento de su organización, debido a la captura de lugartenientes, así como a la guerra feroz que sostiene contra el Cártel Jalisco Nueva Generación, El Marro comenzó a extraer gran parte de sus recursos económicos de la extorsión y el robo al transporte de carga.

Algunas de las masacres ocurridas en los últimos meses, en las que familias enteras son ultimadas, tienen como origen el cobro de rentas entre la población. Apenas el jueves 18 de junio, un grupo armado irrumpió en una vivienda y acribilló a siete personas, entre ellas una mujer embarazada y una niña de dos años. Según autoridades federales, la ejecución no estuvo relacionada con el narcomenudeo, sino con asuntos de “cobro de piso”.

En entregas anteriores (Tres cárteles en guerra -http://eluni.mx/rb6fe- y El Cártel de Sinaloa en Guanajuato -http://eluni.mx/vyiyg-) referí que, según autoridades estadounidenses, El Marro estaba recibiendo hombres, armas y dinero de parte de El Mayo Zambada, en un intento del Cártel de Sinaloa por detener la expansión del Cártel Jalisco, comandado por Nemesio Oseguera, El Mencho. Pero su agotamiento sigue.

Las investigaciones del gobierno federal revelan que a consecuencia de la actual debilidad del cártel de Santa Rosa, Yépez Ortiz ha estado echando mano de parejas sentimentales, y de miembros femeninos de su familia, para llevar a la práctica actividades diversas. En febrero pasado, por ejemplo, la Guardia Nacional detuvo en Apaseo a una de sus sobrinas: conducía una Hyundai, cargada con armas de uso exclusivo del Ejército.

El gobierno federal poseía reportes, asimismo, de que mujeres del círculo sentimental de Yépez movían en los tianguis —de los municipios donde el Cártel tiene fuerte presencia— productos robados al transporte de carga.

El sábado pasado se llevó a cabo un operativo de la Guardia Nacional, el Ejército y la Fiscalía del estado, para catear los domicilios que las autoridades habían detectado a las afueras de Celaya, concretamente en San Isidro Elguera y San José de los Morales.

En uno de estos se encontraban la madre del Marro, María Ortiz, su hermana Juana, y su prima (o su novia, según la versión) Rosalba. En un intento por no ser identificada, María Ortiz entregó a las autoridades un nombre falso. La trampa no dio resultado. La investigación del gobierno sostiene que la madre del Marro captó los recursos económicos generados por la organización, mientras que Rosalba estaba encargada de pagar la nómina. En el lugar había, según el parte, dos millones de pesos y un kilo de metanfetaminas.

El incendio de Celaya y otros lugares del estado, ocurrido la tarde del sábado pasado mediante bloqueos y quema de vehículos (26 detenidos durante los desmanes), fue la respuesta de Yépez ante la detención de su madre.

En el video que subió esa tarde, El Marro agradeció a la gente de los municipios el apoyo brindado. Con voz quebrada dio a entender que ha recibido audios en los que tienen a las mujeres de su familia “grabándoles audios y madreándolas”. Al día siguiente, subió dos videos más dirigidos al gobierno: “Esta vez hasta con mi madre”, se quejó. Luego, lanzó una amenaza dirigida tanto al gobierno como al Mencho:

“Se los digo desde ahorita, se va a poner a peso el tiro… al cabo todo es pasajero, tanto a mí como a ustedes se los va a cargar… solo que a unos más pronto que a otros”.

Yépez confirmó que se halla en tratos con otros grupos criminales: “Aunque me cueste trabajarle a algunos señores de la frontera o algunos señores de los de Sinaloa, primero les he de servir a cualquiera de los señores, pero a estos hijos de su puta madre no los voy a dejar entrar…voy a ser una piedra en el zapato, les voy a rajar su madre”, advirtió.

En los gobiernos estatal y federal se encendieron en serio los focos rojos. En la entidad con mayores índices de violencia, es probable que El Marro, acorralado y presuntamente debilitado, lance otra ofensiva brutal. El tiempo está corriendo.
 

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