El secretario del ayuntamiento de Ocampo, Michoacán, por Morena-PT, Pedro Valencia Cerecero, fue localizado sin vida la noche del domingo en una carretera del municipio de Áporo.
Lo buscaban desde el 1º de abril en que salió a una fiesta en Maravatío. Lo hallaron cinco días más tarde con una bolsa de plástico en la cabeza, huellas de tortura e impactos de arma de fuego.
Como se ha reportado, Valencia Cerecero es el segundo secretario de Ocampo que pierde la vida a manos del crimen organizado. El anterior fue Omar Daniel Colín Alanís, a quien mataron al lado de su padre, a finales de septiembre de 2022, en Zitácuaro.
Al lado del cuerpo de Colín Alanís apareció una cartulina firmada por el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación en ese municipio y cabeza del llamado Grupo X, William Edwin Rivera Padilla, alias El Barbas: “Esto les va a pasar a todos lo que no paguen cuotas”.
Tras la polvareda que levantó el segundo asesinato de un secretario del ayuntamiento en Ocampo, se reactivó la versión, no confirmada nunca por las autoridades, de que El Barbas había sido asesinado desde noviembre pasado por un familiar que más tarde habría sido desaparecido por instrucciones de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho.
Según esta versión, el nuevo jefe de plaza en Zitácuaro sería un sujeto conocido como Don Aldo.
En noviembre de 2025 esa versión desató el pánico de la población de Zitácuaro. El rumor del asesinato del jefe criminal provocó la suspensión casi total de las actividades en el municipio. Se habló de disturbios y bloqueos que de inmediato fueron negados por las autoridades del estado.
El Barbas ha sido desde hace años el terror de la región. Fue el personaje central de la masacre ocurrida en un palenque clandestino de Zinapécuaro, en el año 2022, cuando un grupo de sicarios llegaron al lugar escondidos dentro de una camioneta de Sabritas y abrieron fuego contra los concurrentes, dejando en los graderíos 20 muertos. Se informó que los asesinos eran integrantes de la Nueva Familia Michoacana y que iban a cobrarle al Barbas el hecho de que se hubiera pasado al Cártel Jalisco Nueva Generación.
Los enfrentamientos a tiros entre la Nueva Familia y el llamado Grupo X han sido causa constante de miedo y zozobra entre la gente de la región. El cobro de piso y la extorsión a las autoridades han llegado allí a niveles de escándalo. Audios filtrados de manera reciente revelan que El Barbas compró los penales de Michoacán, Querétaro y Jalisco.
De hecho, en las narconóminas halladas por periodistas de EL UNIVERSAL en las cabañas donde fue abatido El Mencho, se encuentra la relación de pagos que permiten la entrada y la distribución de drogas en dichos centros penitenciarios.
Audios de sus conversaciones con funcionarios locales han causado revuelo en medios y redes sociales. Una de estas, ya citada hace años en este espacio, tenía como protagonista al comisario regional de la Secretaría de Seguridad, Conrado Corral: “Yo te mando tu recurso como antes, Conrado”.
En un audio más reciente, revelado por el colectivo de periodistas Narcopolíticos.com, se escucha al Barbas ofrecerle dos millones de pesos al ex coordinador del sistema penitenciario de Michoacán, Ignacio Mendoza Jiménez.
Según reportes de inteligencia, El Barbas se ha fortalecido en Zitácuaro bajo el amparo del gobierno del alcalde morenista Antonio Ixtlahuac Orihuela. Desde junio de 2025, el gobernador del estado, Alfredo Ramírez Bedolla, prometió que Rivera Padilla sería detenido.
Se ofreció incluso una recompensa de medio millón de pesos a quien entregara datos que llevaran a su captura. Se hizo circular su fotografía y también sus señas particulares: un tatuaje con una calavera en el brazo izquierdo y las siglas del CJNG.
Agencias de seguridad han detectado que Zitácuaro es el punto de llegada y partida de una ruta de trasiego de droga que procede de Guerrero, ingresa en Michoacán por Huetamo, San Lucas y Tiquicheo, y avanza por la poco transitada carretera federal 51 hasta Benito Juárez, Coatepec y Zitácuaro.
Desde esta última ciudad, la droga sigue su camino hacia el norte por Zirahuato, Ocampo y Angangueo: atraviesa brechas, carreteras y caminos del Bajío, para internarse en Tamazunchale, San Luis Potosí, en donde se abren tres rutas: la de Río Verde, la de Ciudad Valles y la que lleva a Reynosa, Tamaulipas.
A su paso, la ruta de la droga va comprando complicidades y va eliminando estorbos. Por donde cruza, hay desde hace años muerte, violencia y dinero de la corrupción a manos llenas.
En una de las estaciones más importantes de esa ruta, el amo de vidas y haciendas se llama William Edwin Rivera Padilla, conocido como El Barbas. En los municipios que controla, el verdadero poder es el del crimen organizado.
El gobierno de Ramírez Bedolla, mientras tanto, abre carpetas de investigación. Y luego, una y otra vez, le apuesta a la fórmula del olvido.

