Elementos de la Guardia Nacional denuncian que el día en que Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, fue abatido en Tapalpa, Jalisco, integrantes de esta institución fueron emboscados a la entrada del poblado de San Isidro, a un costado del residencial Las Cañadas, en Zapopan, Jalisco.
Según la denuncia, varios elementos perdieron la vida en el ataque. Una fuente militar señala que fueron más de 20 los muertos.
¿La cifra es correcta? Es la hora en que las autoridades no presentan un reporte actualizado de las vidas que se perdieron no solo aquel domingo, sino también en la serie de eventos que han ocurrido a continuación. No se ha informado, tampoco, sobre las circunstancias en que esas vidas se perdieron.
Todo va emergiendo a pedazos.
En un mensaje que recibí ayer por parte de un mando militar, se afirma que hasta el momento se han contabilizado 120 militares muertos, tanto del Ejército como de la Guardia Nacional. Los decesos habrían ocurrido en emboscadas y ataques arteros ocurridos del domingo a la fecha en diversos puntos del país.
De nuevo: no se cuenta con datos sólidos, porque la política del gobierno federal y el gabinete de seguridad ha sido el silencio.
Los días más críticos que México ha vivido en mucho tiempo han transcurrido en el hermetismo y la opacidad, que solo favorece la confusión y la desinformación.
En la denuncia a que hago mención, se indica que mientras los guardias nacionales resistían como podían la emboscada de San Isidro, solicitaron apoyo por radio. No lo recibieron.
Los guardias fueron masacrados por integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, en medio de la serie de reacciones violentas que desató el operativo contra El Mencho, y que incluyó bloqueos, quema de vehículos, ataques a casetas de cobro, tiendas de conveniencia y bancos del Bienestar, así como tiroteos a bases y cuarteles.
Varios videos que muestran parcialmente el ataque han circulado en redes. En uno de ellos, grabado por los propios sicarios, se hace referencia al Doble R: Ricardo Ruiz Velasco, a cuyo cargo se encuentra la zona metropolitana de Guadalajara.
El dato es relevante: de acuerdo con los guardias nacionales, San Isidro se halla bajo la responsabilidad del Sector 1 de la Policía de Zapopan. Hay incluso una cámara del C-5 en el lugar donde el ataque se estaba dando.
Sin embargo, ni agentes municipales de Zapopan ni policías estatales con bases cercanas al sitio, se acercaron a prestar auxilio. Los dejaron morir solos. Cuando elementos del Ejército y la Guardia Nacional arribaron al lugar, era demasiado tarde.
Prácticamente todos habían muerto.
Sin que de nueva cuenta se abundara en los detalles, en las horas posteriores al abatimiento de El Mencho, y cuando la violencia estallaba a distintos niveles en 22 estados del país, once policías del municipio de Ecuandureo, incluido su director, fueron aprehendidos por policías estatales.
Ese día, agentes de la Guardia Civil detectaron que los municipales iban a bordo de patrullas, encapuchados y sin insignias oficiales. Según el fiscal del estado, Carlos Torres Piña, habían operado para obstruir los trabajos de arrastre de vehículos quemados en la carretera y se hallaban vinculados con la célula del Cártel Jalisco Nueva Generación que opera en esa región.
En otros dos municipios de la geografía michoacana, Sahuayo y Jipilpan, se abrieron investigaciones contra agentes municipales que no dieron respuesta cuando iniciaban los narcobloqueos y dejaron que automóviles y camiones de carga fueran robados e incinerados por los delincuentes.
El abatimiento de El Mencho, y la reacción que puso en alerta roja grandes extensiones del país a lo largo de 22 estados, no solo pusieron de manifiesto el poder inmenso alcanzado por el Cártel Jalisco: dejaron a la vista, expuesto, el basurero de las complicidades y las debilidades institucionales sobre las que el cártel fincó su poder. En la respuesta que cada municipio y cada estado dio a las narcobloqueos está el secreto de la hidra: el secreto que mantiene con vida a la hidra.
@hdemauleon

