Erick Valencia Salazar, El 85, fue detenido por la Sedena en Tapalpa, Jalisco, en septiembre de 2022. Se había refugiado en el mismo destino turístico en el que solo unos años más tarde —febrero de 2026— sería abatido su antiguo socio, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, con quien fundó el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Los restos de El Mencho están ahora en el panteón Recinto de la Paz, de Zapopan, Jalisco, la zona que Valencia Salazar, El 85, tuvo bajo su control durante varios años.

El 85 fue entregado por el gobierno mexicano al de Estados Unidos en febrero del año pasado, en la misma remesa en la que iban Rafael Caro Quintero, los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, conocidos como el Z-40 y el Z-42, y Vicente Carrillo Fuentes, El Viceroy, líder del Cártel de Juárez.

Se ha dado a conocer que El 85 se declarará culpable de narcotráfico el próximo 7 de abril, ante una corte federal de Washington, como un recurso para lograr un acuerdo de colaboración, recibir beneficios durante su encarcelamiento, y convertirse probablemente en testigo colaborador a fin de obtener una reducción en su condena.

Nemesio Oseguera y Erick Valencia iniciaron juntos, a partir de 2010, la sangrienta carnicería que en los primeros cinco años de la existencia del Cártel Jalisco se había extendido ya a ocho estados del país.

Ambos procedían del antiguo Cártel del Milenio. Fueron acusados de vender a los militares a los líderes de ese grupo, Óscar Orlando Valencia, El Lobo, y a su hermano Juan Carlos, El Tigre, para que El Mencho pudiera quedarse al frente de la organización.

Los otros líderes del cártel —Elpidio Mojarro, Ramiro Pozos, Lupe Vega— los bautizaron como Los Torcidos, es decir, como los traidores, y formaron un grupo llamado La Resistencia, el cual se alió con la Familia Michoacana y más tarde con los Zetas.

El Mencho y El 85, por su parte, tenían nexos con el Cártel de Sinaloa, a través de uno de sus capos principales: Ignacio Coronel. Cuando Coronel fue abatido en 2010 por la Marina, El Mencho y El 85 se apoderaron de su estructura. Los líderes históricos de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada, les encomendaron “reconstruir el grupo Jalisco”.

Los Torcidos se caracterizaron por el uso de una violencia desmedida. El Cártel de Sinaloa los enviaba a “limpiar” las regiones en las que estaba debilitado. Pero después de entrar a sangre y fuego en esos lugares —Colima, Veracruz, Michoacán, Quintana Roo, Tabasco, Nayarit, Guanajuato y el Edomex—, El Mencho y El 85 quedaban como dueños absolutos, sin rendir cuentas a nadie.

Cuando aniquilaron por completo a la gente de La Resistencia se ostentaron por primera vez como Cártel Jalisco Nueva Generación.

Fue El 85, líder del brazo armado conocido como “Los Matazetas”, quien ordenó una de las matanzas más espeluznantes de aquellos años negros, cuando en septiembre de 2011 aparecieron en un paso a desnivel de Boca del Río, Veracruz, los cuerpos de 35 personas —11 mujeres, cinco menores de edad.

El 85 se apoderó del puerto de Manzanillo por donde entraba la droga de Colombia y los precursores enviados desde China. De hecho, su nombre apareció por primera vez en el proceso en contra del empresario chino Zhenli Ye Gon, a quien le fueron asegurados en una residencia de Las Lomas de Chapultepec, 205.6 millones de pesos.

Para cuando el Cártel de Sinaloa intentó detenerlos, era demasiado tarde. Les enviaron a los Ántrax y acabaron con ellos. Les enviaron al grupo de sicarios conocido como La Corona, para recuperar Jalisco, y terminaron todos desmembrados y con narcocartulinas junto a sus restos.

Al 85 lo detuvieron en 2012 fuerzas especiales del Ejército, después de un nutrido tiroteo en una colonia de Zapopan. Resultó herido en una mano ya que intentó lanzar una granada. Cayó con él Othoniel Rubio Silva, conocido como Tony Montana.

Sostuvo que su antiguo socio lo había entregado para quedarse con el pastel que ambos habían cocinado. Probablemente era cierto.

Interpuso al menos seis amparos. Al fin, en 2017, un juez lo dejó en libertad “por faltas al debido proceso”. Formó el Cártel Nueva Plaza y se lanzó a una guerra a muerte contra El Mencho, en colaboración con un asociado extremadamente violento: Carlos Enrique Sánchez Martínez, El Cholo —quien luego apareció envuelto en plástico en un parque de Zapopan.

Desde su liberación, Estados Unidos ofreció una recompensa de 5 millones de dólares por información sobre su paradero. Cinco años de horror continuo cayeron sobre la zona metropolitana de Guadalajara y también sobre los territorios que El 85 intentó recuperar.

En septiembre de 2022 lo ubicaron en Tapalpa. Por todos los medios, intentó frenar su extradición. Hasta que una madrugada lo sacaron del penal y lo pusieron en un avión, al lado de otros 28 narcotraficantes.

Desde su llegada a aquel país inició negociaciones para ofrecer información sobre las actividades delictivas del cártel, y de su enemigo El Mencho.

El observatorio académico de conflictos armados de la Universidad de Uppsala informó ayer que según su base de datos el Cártel Jalisco fue responsable del asesinato de 55 mil 380 personas entre 2019 y 2024, en el sexenio de López Obrador, y de otras 19 mil 788 entre 2010 y 2018, en los sexenios de Calderón y Peña Nieto.

Un país entero quedó bañado en sangre.

El Mencho descansa hoy en el panteón Recintos de la Paz y El 85 ha entrado en tratos para obtener una pena que le permita recuperar lo antes posible su libertad.

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