2022: escenario de una nueva guerra

Entre octubre y diciembre ocurrieron seis enfrentamientos entre grupos antagónicos y entre el grupo del Kalimán y agentes ministeriales y de Morelos

Héctor de Mauleón
Nación 11/01/2022 03:01 Actualizada 03:02
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El Kalimán entró al estado de Morelos en mayo de 2020. Su presencia fue anunciada a través de un video en el que, rodeado de hombres encapuchados y armados, advirtió que había llegado al estado a “limpiar la basura que no sirve”, cumpliendo órdenes “de mi patrón, Don Pescado y Don Fresa” (los dos líderes de la Familia Michoacana).

El Kalimán anunció que “todos los que quedan aquí de Los Rojos, para que se sepan, se van a morir” y retó al líder criminal Francisco Javier Rodríguez, conocido como El XL, El Colombiano o El Señorón, para que “diera la cara”.

Las autoridades lo identificaron más tarde como Luis Gómez Gómez. Había sido enviado por la Familia Michoacana al frente de una célula de sicarios, con la orden expresa de apoderarse del sur del estado de Morelos.

El principal objetivo de Gómez Gómez era Puente de Ixtla, corredor crucial del tráfico de drogas, que colinda con Taxco, Buenavista y Huitzuco, y en donde operan grupos ligados a Los Rojos y a los Guerreros Unidos.

La violencia fue escalando durante el tiempo que siguió. Todo se recrudeció cuando El XL o El Señorón, uno de los objetivos que El Kalimán había ido a enfrentar, abandonó la zona metropolitana de Cuernavaca, luego de que el gobierno de Morelos ofreciera medio millón de pesos de recompensa a quien proporcionara información que llevara a su captura, y se desplazó, él también, hacia el sur de Morelos.

En tiempos del confinamiento a que obligó la pandemia de Covid-19, gente del Señorón salió a las calles de Cuernavaca a regalar despensas a nombre de este. Para entonces, Francisco Javier Rodríguez era una de las presencias criminales más visibles en la zona metropolitana de Cuernavaca. De la mano de grupos colombianos dedicados a esa forma de extorsión conocida como “gota a gota”, El XL operaba también el narcomenudeo, y se hallaba enfrentado a dos grupos violentísimos: el de Abel Maya Domínguez, conocido como Los Mayas, cuya zona de operación está sobre todo al norte del estado, y al de Lino Adame Sotelo, bautizado como Los Linos, e integrado por exmiembros de Guerreros Unidos.

En abril de 2020, sicarios de El Señorón abandonaron en Jiutepec los restos humanos de Edilberto Moreno Rodríguez, sicario de Los Linos, con un mensaje dirigido tanto a estos como a Abel Maya: “Seguimos trabajando pueblo, ya faltan menos mayas y linos”.

La narcomanta estaba firmada por El Señorón. Se cree que el encargado de estas ejecuciones es Ángel Ortiz López, alias El Tacón o El Maza (que de Los Rojos pasó a servir bajo las órdenes de El Señorón).

De manera paralela a las actividades de estos grupos, Israel Blanco Nava, conocido como El Seven, opera al frente de otra organización criminal con bastiones detectados en Yautepec, Temixco y Xochitepec.

El Seven estuvo encargado durante muchos años de la distribución y elaboración de drogas sintéticas a nombre de la Familia Michoacana. Se encargó también de conseguir armamento para las células distribuidas en Morelos, Guerrero y el Estado de México. Se le relacionó con diversas ejecuciones.

Fue aprehendido en 2012 y presentado como jefe de plaza en Morelos del grupo criminal michoacano.
Sin embargo, quedó en libertad al poco tiempo. Una década más tarde, su nombre continúa figurando en el coctel explosivo de organizaciones que tienen sumergido a Morelos en un baño de sangre: más de mil homicidios en 2021, la cifra más alta en seis o siete años.

El Seven forma parte de una red encargada de la distribución de drogas sintéticas que incluso son enviadas a Europa, según reportes oficiales. Logró escapar de un operativo federal hace un mes, pero su mujer, María de Jesús González, fue asegurada por la Marina.

Según la investigación federal, El Seven estuvo presente en una reunión que propició Esther Yadira Huitrón, secretaria de vinculación del Partido Redes Sociales Progresistas, y en cuyo teléfono se encontró la fotografía de Cuauhtémoc Blanco al lado de tres líderes criminales. Esther Yadira, hermana de la presidenta estatal de ese partido, se ostentaba como operadora y publirrelacionista de Guerreros Unidos y del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Dicha reunión ocurrió el 8 de diciembre de 2020. Tuvo por objeto favorecer el triunfo de determinados candidatos en las elecciones de 2021, y de pactar una tregua entre los jefes criminales que estuvieron presentes entre ellos, Irving Solano, alias El Profe o El Gato, que es uno de los personajes que aparecen en la polémica foto de Cuauhtémoc Blanco con los narcos. En dicha reunión estuvo también El Señorón.

Entre octubre y diciembre del año pasado, ocurrieron en Puente de Ixtla seis enfrentamientos entre grupos antagónicos y entre el grupo del Kalimán y agentes ministeriales y del estado. La violencia de esos encuentros provocó que el Kalimán fuera llamado a cuentas por sus jefes, quienes lo remplazaron por un sujeto apodado El Ruso.

Se cree que 2022 será el territorio de una nueva guerra.
 

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