Como es del conocimiento público, estos días se lleva a cabo en Davos, Suiza, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), el cual busca mejorar las condiciones a las que se enfrenta la comunidad internacional a través de la cooperación y las alianzas entre el sector público y privado. Entre los temas más relevantes destacan la prosperidad global sustentable y sostenible, alinear intereses entre líderes que representan a la academia, empresas, sociedad civil y gobiernos, así como atender algunos de los desafíos más apremiantes que hoy enfrenta la humanidad en su conjunto, como son el calentamiento global, el cambio climático, la pobreza y la desigualdad.
Nuestro país estuvo representado este año en el WEF por Alicia Bárcena Ibarra, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Durante sus intervenciones, Bárcena hizo del conocimiento de la comunidad internacional el modelo de desarrollo que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha propuesto para nuestro país, haciendo hincapié en que el desarrollo debe darse con justicia social y protección ambiental. Con base en esto, nuestro país busca ser atractivo para la inversión extranjera, generar empleos y alcanzar un crecimiento sustentable en beneficio de las y los mexicanos. Particular énfasis se dio a temas relacionados con la restauración ecológica, la economía circular y la transición energética.
Congruente con los nuevos compromisos climáticos que México asumió en noviembre pasado en la COP30 (Conferencia de las partes) de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC), se resaltó en Davos que nuestro país busca enfocarse no sólo en la adaptación, sino también en la mitigación de los efectos del cambio climático. Igualmente —y derivado de los compromisos internacionales suscritos, particularmente en el Convenio de Biodiversidad—, México está comprometido con el 30X30X30, lo que implica llegar al año 2030 con el 30% del territorio protegido y el 30% de las aguas marinas con estatus legal de protección.
Además de lo anterior, Bárcena Ibarra también delineó parte de la estrategia ambiental del actual gobierno, reiterando la importancia y necesidad de la restauración ambiental, manifestando el interés de entrarle de lleno a las soluciones basadas en la naturaleza, señalando el objetivo de descarbonizar gradualmente al país, dar tratamiento adecuado a los residuos (un tema en el que tanto en residuos sólidos como en peligrosos tenemos un enorme pasivo que debe de atenderse de manera prioritaria), acabar con la deforestación y evitar la contaminación de plásticos. Se enfatizó también que en México “estamos dejando atrás la economía lineal por completo y entrando en la economía circular. No hay que generar residuos, todos los residuos pueden utilizarse como recursos”.
El gobierno de México no sólo fue a Davos a presentar su proyecto de nación, sino que aprovechó el espacio para hablar del desarrollo económico al que aspira, con justicia, protección ambiental y sustentabilidad, resaltando la importancia de la inversión privada y de la inversión extranjera directa para nuestro país, necesarias y complementarias a la inversión pública y así generar empleos y bienestar para la población, al mismo tiempo que se brinda certeza jurídica para quienes decidan arriesgar sus capitales.
Todo lo anterior suena bien en el papel y en el discurso. Se habrán de enfrentar, sin embargo, muy diversos retos y obstáculos para su debida implementación y para su oportuna puesta en marcha. Entre dichos retos se encuentra la necesidad de contar con un marco legal adecuado, acorde con la realidad actual. Lo mismo sucede con la política pública, la cual debe sentar las bases y los lineamientos para transitar hacia un verdadero desarrollo sustentable, con crecimiento, desarrollo, inversión y creación de empleos, que, al mismo tiempo, cumplan con el marco legal aplicable, respeten el capital natural y los derechos humanos ambientales de la población.
También se requiere hacer prevalecer el Estado de derecho en materia ambiental, otorgar presupuesto adecuado y suficiente para el sector medioambiental y para la implementación del Programa Nacional de Restauración. Como se ha planteado anteriormente, para lograr la transición energética debe existir congruencia climática. El cambio climático es una amenaza que año con año se vuelve más riesgosa, con implicaciones en extremo devastadoras. México deberá estar a la altura de las circunstancias y actuar en consecuencia. De lo contrario, las futuras generaciones harán un señalamiento sobre las omisiones en las que se pueda estar incurriendo hoy en día.
Fundador y director ejecutivo del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA)

