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Sí hay parque y sí está usted aquí

Guillermo Sheridan

El “Conacyt de la 4T” financia, por ejemplo, el “Sistema de Inteligencia de la Armada de México”

El pasado 22 de enero, por medio del tuiter, la directora del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, informó de las inversiones que realiza la dependencia a su cargo en proyectos científicos de las Fuerzas Armadas, esas que se han cubierto de gloria encargándose ahora de los aeropuertos, los trenes, los puertos, las aduanas y un banco con mil 600 sucursales.

El “Conacyt de la 4T” financia, por ejemplo, el “Sistema de Inteligencia de la Armada de México” que va a crear el “primer radar aéreo 100% mexicano”; un sistema de “vigilancia marítima por sonar”, lanchas, drones, aviones no tripulados “de despegue y aterrizaje”, un robotito que estudia el fondo del mar, un aparato para localizar al marinero que sea “lanzado accidentalmente fuera de borda”; un “Radio de Comunicación Segura Institucional” (para distinguirlo de los radios que mandan al diablo las instituciones) y un “Avión Entrenador” para “detonar la industria aeronáutica en la SEDENA”. ¿Cree usted que sería más rápido y barato comprar esos aparatos en vez de replicarlos? Igual sí, pero entonces no serían 100% mexicanos, y no tendría chiste.

Y frente a esa inversión en hardware epistémico hay otra no menos importante en software de saberes tradicionales estratégicos, como la investigación entre Conacyt y las Fuerzas Armadas para avanzar en la “Ciencia de datos e identificación de personas en redes”

Se trata, dice Álvarez-Buylla, de “problemas clave que se vinculan con la seguridad nacional y en donde las Fuerzas Armadas, en particular la @SEMAR_mx, han hecho aportes importantísimos”.

La Marina informa en su sitio web de otras investigaciones en proceso: la creación de “directores de tiro” para echar bombas tradicionales desde los barcos (este no va a ser 100% mexicano porque participa la empresa sueca SAAB). Otro de los saberes es el CATVIR, “un sistema de entrenamiento de tiro con armamento portátil” que sirve para que el Pueblo Uniformado le atine al blanco (la imagen que ilustra el proyecto dice: “Ejercicio de tiro a siluetas”), o el proyecto “BV-01” para diseñar “un cohete prototipo que pueda ser lanzado desde una plataforma de pruebas” que, en la imagen respectiva, es como de película del Santo, con todo y mangueritas.

Y bueno… Es intrigante que el mismo gobierno que canceló cien fideicomisos civiles para ciencia, tecnología y cultura que tenían 700 millones, haya aumentado los fideicomisos de la Secretaría de la Defensa Nacional, que pasaron de 2 mil 500 millones en 2019 a 31 mil millones en 2020: un aumento de más del mil por ciento. No está mal si además se considera que la defensa recibió 94 mil millones de pesos de presupuesto en 2020, tres veces más que el Conacyt…

Y si existe el “Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Armada de México”, ¿no deberían más bien ser las Fuerzas Armadas las que financiaran al civil Conacyt? El lema de ese instituto es “Ciencia y Tecnología al Servicio de México”: el mismo lema que podría tener el Conacyt…

Y ese mismo día 22 de enero, luego de exponer la colaboración popular entre el Conacyt y las Fuerzas Armadas, Álvarez-Buylla puso en el radar 100% mexicano el aviso de “una refundación del Sistema Nacional de Investigadores, para cambiarlo de un sistema individualista, meritocrático y competitivo a un sistema que realmente estimule el trabajo colaborativo y científico de muy alto rigor, y también incida en los grandes problemas de la nación”.

Así que… ¡Firmes, ya!

 

@GmoSheridan

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