El método Conacyt y el control de la rebeldía

Guillermo Sheridan

El método de Álvarez-Buylla y de Romero Tellaeche no es sino traslado del otro, el método de El Supremo: se hace lo que venga en gana

Es importante la respuesta de la comunidad del CIDE a las arbitrariedades recientes de Elena Álvarez-Buylla, directora de lo que llama “el Conacyt de la 4T”. La última fue imponer como director a José Romero Tellaeche, quien se estrenó en su cargo imponiendo sus propias arbitrariedades, agraviando académicos y desdeñando la normatividad. El resultado de esa secuela de arbitrariedades es el valiente primer movimiento estudiantil del sexenio.

Digo arbitrariedades recientes, porque las hay previas, como los asedios de Álvarez-Buylla contra (entre otros) los académicos Beatriz Xoconostle, Leopoldo Altamirano, Antonio Lazcano y los 31 académicos a quienes el académico y fiscal Alejandro Gertz acusa de asociación delictuosa. (Sobre todos estos casos ya he escrito mucho.)

El método de Romero Tellaeche no es diferente al de Álvarez-Buylla. Si la normatividad se opone a sus intereses particulares, se ignora la normatividad y se hostiga a quien proteste.

Es un método que Álvarez-Buylla le copió al PRI en diciembre de 2018, apenas llegó al poder: para cesar a Xoconostle como directora de un Centro Público de Investigación, dijo que estaba siendo “investigada” por la Secretaría de la Función Pública (SFP) porque hubo “una denuncia anónima”. Qué eficiencia: lo primero que hizo Irma Eréndira Sandoval de Ackerman como titular de la SFP fue someter a investigación a la rival de su amiga, exigió la renuncia mientras procedía la investigación. (Con Altamirano se hizo lo mismo.)

La animadversión de Álvarez-Buylla contra una científica rival en la polémica de los transgénicos le permitió cesarla, humillarla y someterla a una larga tortura judicial. Y desde luego le permitió proclamarse vencedora de la polémica, pues desde su alto cargo expulsó de la ciencia a los transgénicos. Y luego acusó a sus predecesores de poner al Conacyt al servicio de sus intereses personales…

Un ingrediente del método es la intimidación desde el poder policiaco para lograr esos intereses personales (sean administrativos, emocionales o ideológicos). Que la titular de la SFP se pusiese al servicio de su amiga para deshacerse de rivales fue cosa seria. Y más si se considera que en agosto de 2019, “el Conacyt de la 4T” juzgó que el plan de John Ackerman (esposo de la titular de la SFP) para conducir a México hacia la “verdadera” democracia era un “proyecto Nacional Estratégico” de tal relieve que merecía recibir 25 millones de pesos.

Lo mismo con el fiscal Gertz. Que trabaje en alianza con Álvarez-Buylla en el noble oficio de perseguir científicos rivales también se ve ensombrecido por el empeño de ella en convertirlo en académico, meterlo a como diera lugar en el Sistema Nacional de Investigadores y conservarlo ahí a pesar de la probada denuncia pública de plagio académico. Fue un error: según el método son mejores las denuncias anónimas…

Romero Tellaeche “goza de un prestigio incuestionable”, ha proclamado Álvarez-Buylla (lo mismo que dijo de Gertz Manero) al ver que copia su método: desdeñar la normatividad y cesar en sus funciones “por pérdida de confianza” a quienes se empeñen en acatarla, acusándolos de cometer “actos de rebeldía”.

No hurtan el método: lo heredan, porque es también inevitable considerar que el método de Álvarez-Buylla y de Romero Tellaeche no es sino traslado del otro, el método de El Supremo: se hace lo que venga en gana. Y si alguien se pone necio siempre queda la opción del decretazo.

Pero como lo está probando la comunidad del CIDE, la rebeldía está actuando…

@GmoSheridan

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