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El malvado Octavio Paz ataca de nuevo

21/04/2020
01:51
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Apareció un libro titulado Helena. La soledad en el laberinto. Epistolario de Helena Laura Paz Garro y Ernst Jünger, que publicó la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Recoge 40 misivas enviadas entre 1961 y 1998 por Helena Paz Garro al célebre escritor alemán, quien, caballero al fin, le responde con postales corteses a esta joven frágil y desaforada que lo ha convertido en un ángel guardián aristocrático.

Está firmado por Elsa Margarita Schwarz Gasque y María del Carmen Vázquez Martínez, doctoras en “Psicoanálisis y Arte” por el Centro Universitario del Sur, que forma psicoanalistas en Cuernavaca. Otra doctora, Ana María Dolores Huerta Jaramillo, agrega un prólogo que sufrió transferencias psicoanalíticas sin comillas de varias fuentes. Desde este prólogo se concluye que hubo “fallas de la función paterna y sus repercusiones en la constitución del psiquismo” de la víctima Helena Paz Garro.

Y es que el malvado Octavio Paz la sometió desde niña a toda índole de abusos, incluyendo “la violencia física y verbal”. Ser “un poeta laureado” no le impidió “afligir y herir a su primogénita (sic) con la amarga existencia que le impuso”. Y “esto hizo que Helena no pudiera construir una identidad propia, ni tampoco un proyecto de vida, pues no le dio las herramientas para encontrar su lugar en el mundo”.

 

Paz era tan malvado que hasta cuando le consigue trabajo lo hace por “venganza”, pues la condena a trabajar (le dice Helena a Jünger) rodeada “de desagradables indios burócratas”.

En 1968, Helena le pide a Jünger que mande un telegrama de apoyo a Díaz Ordaz; le dice que su padre comunista “forma parte del grupo de bastardos hipócritas, traidores, pacifistas, homosexuales, cobardes” que acatando órdenes de Fidel Castro planea un golpe de Estado contra Luis Echeverría, “el único hombre demócrata y decente” de México. Y por decir esas verdades, Jean-Paul Sartre y Rudy Deutschke han dado órdenes de castigarlas a ella y a Elena Garro, por lo que “han derribado mi casa y han intentado cazarnos” con “84 asesinos judíos rusos y agentes soviéticos”.

Tres años más tarde le informa a Jünger que Echeverría se ha aliado ahora con Fidel Castro para “coordinar el terrorismo en Munich”, y que Echeverría ha dispuesto 3 millones de dólares para conseguirle el premio Nobel a su padre. También le narra que ella es poeta romántica germanófila, que le robaron su herencia y “las joyas antiguas de la familia” y que ella y su madre mueren de hambre mientras su padre “es multimillonario, todos los políticos mexicanos le hacen suntuosos regalos, autos, casas” y tiene “una lujosa casa en Acapulco y su avión privado”.

Y después de cada una de estas cartas las psicoanalistas subrayan lo malo que era su padre…

También le informa que ha sufrido varios intentos de asesinato a manos del gobierno de México, la CIA y los comunistas cubanos y soviéticos; seis escapes milagrosos, varios cánceres (con cura milagrosa), contusiones cerebrales, dos atropellamientos, ceguera, parálisis por avería en la espina dorsal (reparada por milagro), dos ingresos a asilos para menesterosos y, en suma, que lo mejor será suicidarse.

Entonces Jünger le pide la dirección de su padre para decirle lo que ocurre. Pero Helena y su madre se oponen, pues está prohibido decirle cuánto sufren y “nos ha cubierto de calumnias malévolas y sordas”. Sería mejor —le escriben las dos Helenas— que Jünger intervenga ante el gobierno para que les den su herencia. O bien, que Jünger les mande dinero… Y Jünger les responde que lamenta no poder ayudarlas mientras registra en su diario que sufren un evidente “delirio persecutorio”.

Las cartas de Helena Paz son, en suma, una versión abreviada de las novelas de Garro. Y son una crónica del empeño que puso en ser su reflejo. Como Garro, su hija también fue “violada”, Paz también le prohibió estudiar, bailar, escribir, publicar y también la persiguió, etc. Pero aun cuando las psicoanalistas advierten las mentiras y observan la simbiosis clínica, diagnostican que se debe a que no hubo “un tercero que operara como ordenador del psiquismo”. De nuevo: el malvado Paz.

A veces responzabilizan también a Elena Garro. ¿Qué hacer? Fácil: sus propias psicoanalistas responderán que si Garro dañó a su hija se debió a que ella misma estaba dañada por Paz, el malvado primigenio…

El libro fue presentado en el INBA por el Supremo Gobierno de la Cuarta Transformación por medio de su Secretaría de Cultura. Su promoción incluyó varios adelantos y abundante publicidad en la prensa y la tele y las redes, etc.

La soledad en el laberinto. Tal cual.

Guillermo Sheridan (1950) es investigador en la UNAM y periodista. Ha publicado varios libros académicos sobre la cultura mexicana moderna, en especial sobre su poesía. Su trabajo como periodista ha...