Elon Musk es un nombre que usualmente relacionamos con avances tecnológicos, además de sus autos eléctricos, Musk, uno de los hombres más ricos del mundo sueña con colonizar marte e incluso prepara una misión tripulada a través de su compañía Space X, pero no se ha olvidado de la Tierra como muchos creíamos. De hecho, en febrero pasado, lanzó la convocatoria para un concurso con el que busca resolver el problema más grave y apremiante del planeta, la contaminación atmosférica por dióxido de carbono.

A través de la organización X Prize, especializada en organizar concursos de desarrollo tecnológico, Musk ofreció 100 millones de dólares para proyectos que ayuden a captar y fijar CO2 de la atmósfera. El reto es desarrollar un método que permita captar y fijar 10 gigatoneladas, equivalentes a 10 mil millones de toneladas de este gas de efecto invernadero. De acuerdo con el Panel Intergubernamental en Cambio Climático esto ayudaría a limitar el aumento de la temperatura de la Tierra a no más de 1.5 ° C con respecto a niveles preindustriales.

La ANICANN participa con un equipo multidisciplinario que propondrá al cannabis industrial como candidato a solución sostenible para la captación de las 10 gigatoneladas de CO2 anuales, necesarias para detener los efectos del calentamiento global. Cada hectárea de cáñamo puede absorber hasta 30 toneladas de CO2 por ciclo y puede tener 3 ciclos por año, además, cada tonelada de materia vegetal producida fijará en sus tejidos 325 kilos de dióxido de carbono. Si la producción es de 10 toneladas de material vegetal por hectárea, esto significa que cada hectárea de cannabis podría secuestrar 33 toneladas de CO2 tres veces al año, más de 90 toneladas por hectárea al año.

El uso que se le dé a esas plantas también tiene potenciales beneficios medioambientales. Hay más de 25.000 usos industriales para el cáñamo, desde sus fibras hasta sus raíces, pero centrémonos en dos ejemplos que establecerán el estándar para el beneficio medioambiental en el futuro cercano, la ropa de cáñamo y el papel de cáñamo. Si usamos cáñamo como sustituto de madera para hacer papel y en lugar de algodón para fabricar telas, podríamos ayudar a detener el cambio climático.

En el caso del algodón, uno de los productos agrícolas más contaminantes del mundo las ventajas son muchas. Este cultivo solo usa el 2.5% de la tierra agrícola del mundo, pero necesita hasta el 25% de los pesticidas, mientras que el cáñamo usa cantidades mínimas de agroquímicos y casi no necesita de pesticidas.

Además, las telas de cáñamo son más duraderas y tienen más resistencia que las de algodón, para su cultivo el cáñamo utiliza 20 veces menos agua que el algodón por kilo de fibra obtenido. Si sembráramos con cáñamo la misma superficie que se usó para cosechar algodón en el ciclo 2020/21, aproximadamente 33,5 millones de hectáreas, podríamos absorber 3 gigatoneladas de CO2, un tercio del desafío de 10 gigatoneladas cada año, pero no solo eso, ahorraríamos agua y reduciríamos el uso de agroquímicos en todo el mundo.

Con el papel sucede algo similar, ya que 42% de los bosques que se cortan cada año se destinan a la producción de este material que también se puede obtener del cáñamo, pero de forma sustentable, por ejemplo, mientras un árbol puede tardar hasta 20 años en estar listo para la producción de papel, el cáñamo solo tarda 120 días. Solo una hectárea de cáñamo puede producir 20 veces más pulpa para papel que la misma área de árboles y la pulpa de cáñamo tendrá menos lignina, la sustancia que hace que el papel se vuelva amarillo y frágil.

El papel de cáñamo se puede reciclar hasta 8 veces, en comparación con solo 3 veces para el papel hecho de pulpa de madera. Dado que los bosques almacenan hasta el 50 por ciento de todo el carbono terrestre, el uso de cannabis como sustituto de la madera no solo ayudará a secuestrar CO2 a través del cultivo, sino también a mantener los bosques a salvo.

Además de todos los beneficios medioambientales que tiene el aprovechar las fibras, las semillas obtenidas del cultivo de cáñamo también representan beneficios, pues podrían servir como complemento nutricional de millones de personas cuya dieta actual es deficiente, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que al menos 690 millones de personas en el mundo sufren de inseguridad alimentaria, al no recibir suficiente comida y se calcula que esta cifra podría subir en 130 millones derivado de la pandemia de Covid-19.

Los alimentos derivados de semillas de cáñamo contienen altas cantidades de proteínas, minerales y aceites esenciales como Omega 3 y Omega 6; además no solo benefician a través de su consumo directo, estas semillas también pueden mejorar la calidad de los huevos, carne y leche que consumimos todos los días de ser usadas como alimento para el ganado. Estas y otras propuestas serán incorporadas para hacer del cáñamo la nueva tela, fuente de alimento, material de construcción y solución de absorción de CO2 para el planeta.

Presidente de la ANICANN

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