La cannabis ha sido objeto de mucha controversia en los últimos años, especialmente en lo que respecta a su uso médico. A pesar de esto, hay una creciente evidencia de que la cannabis puede ser beneficiosa para los pacientes con cáncer, ayudándoles a controlar sus síntomas y mejorar su calidad de vida. Sin embargo, también es importante tener en cuenta los riesgos asociados con el uso de esta sustancia.

En primer lugar, es importante destacar los beneficios del cannabis para los pacientes con cáncer. La quimioterapia y otros tratamientos contra el cáncer pueden tener efectos secundarios muy desagradables, como náuseas, vómitos, dolor y fatiga extrema. Estos síntomas pueden ser tan intensos que pueden interferir con la calidad de vida de los pacientes y afectar su capacidad para pensar con claridad. La cannabis ha demostrado ser efectiva para aliviar estos síntomas, gracias a sus propiedades antiinflamatorias y analgésicas. Además, también se ha demostrado que la cannabis puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad y el estrés en algunos pacientes.

Según un nuevo estudio realizado en la universidad de Colorado, el uso constante de cannabis se asocia con una mejor cognición y una reducción del dolor entre los pacientes con cáncer y las personas que reciben quimioterapia.

Las propiedades analgésicas del cannabis provienen de su principal compuesto activo de la planta, el THC, el cual, ha demostrado que tiene un efecto directo sobre los receptores del dolor en el cuerpo. Además, algunos estudios han sugerido que la combinación de THC y CBD puede ser especialmente eficaz en el tratamiento del dolor crónico relacionado con el cáncer.

Otro beneficio de la cannabis es su capacidad para estimular el apetito. Muchos pacientes con cáncer experimentaron pérdida de peso y pérdida de apetito debido a la enfermedad y los tratamientos. La cannabis puede ayudar a estimular el apetito y aumentar la ingesta de alimentos, lo que puede ser crucial para mantener una nutrición adecuada durante el tratamiento del cáncer.

Sin embargo, es importante señalar que la cannabis no es un tratamiento adecuado para todos los pacientes con cáncer. Al igual que con cualquier tratamiento médico, los pacientes deben consultar a su médico antes de usar cannabis para asegurarse de que es seguro y apropiado para ellos.

Además, es importante asegurarse de que el cannabis utilizado en el tratamiento de pacientes con cáncer sea seguro y de alta calidad. Esto puede incluir la verificación de que los productos sean cultivados y producidos en instalaciones reguladas y controladas. La dosificación y la administración también deben ser cuidadosamente controladas para garantizar la seguridad y eficacia del tratamiento.

Es importante tener en cuenta que el uso de cannabis también conlleva algunos riesgos. La cannabis puede tener efectos secundarios no deseados, como mareos, somnolencia y boca seca. Además, el uso de cannabis puede interferir con otros tratamientos médicos y puede tener interacciones negativas con ciertos medicamentos.

Las cualidades del cannabis para aliviar el dolor son un tema de gran interés, especialmente en medio de una epidemia de opioides que ha planteado dudas sobre los riesgos a largo plazo del uso de opioides. Un estudio publicado a principios de este año por la Asociación Médica Estadounidense (AMA, por sus siglas en inglés) encontró que los pacientes con dolor crónico que recibieron cannabis medicinal durante más de un mes vieron reducciones significativas en los opioides recetados. AMA también publicó una investigación a fines del año pasado que relacionaba la legalización estatal del cannabis con la reducción de la prescripción de opioides para ciertos pacientes con cáncer.

La legalización de la marihuana a nivel estatal también se asocia con reducciones notables en la prescripción del opioide específico codeína, según otro estudio reciente que aprovecha los datos de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés).

La cannabis puede ser una herramienta útil para ayudar a los pacientes con cáncer a controlar sus síntomas y mejorar su calidad de vida. Sin embargo, es importante que los pacientes y sus médicos discutan los beneficios y riesgos potenciales del uso de cannabis y tomen una decisión informada sobre si el uso de esta sustancia es apropiado para su situación individual. Como en cualquier tratamiento médico, la clave es un enfoque personalizado y cuidadoso en el uso de cannabis como terapia complementaria para el cáncer.

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