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Inversión, incremento de la capacidad de producción, ciencia y tecnología

25/02/2020
06:00
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Las estimaciones sobre el aumento del producto interno bruto (PIB) del país para el año actual no son alentadoras. La Secretaría de Hacienda mantiene su previsión en un rango de 1.5% a 2.5%. El Banco de México estimó en el informe trimestral presentado en noviembre de 2019 un incremento entre 0.8% y 1.8%; aun cuando en entrevista con EL UNIVERSAL (17/02) el gobernador del banco central señaló que en fecha próxima revisarán a la baja el intervalo de crecimiento de la economía para 2020. El Fondo Monetario Internacional, en enero pasado, modificó a la baja a 1% la perspectiva de crecimiento para México y el Banco Mundial la ubica en 1.2%. Varios bancos e instituciones financieras con operaciones en el país estiman un incremento del PIB inferior al 1%. Más grave es que para 2021 se mantiene la inercia de forma tal que el promedio se sitúa en 1.7%. Es un resultado que no será compatible con una modificación en el patrón de desempeño de la economía y que no permite sostener un proyecto de mejora significativa en las condiciones de vida del conjunto de la población.

Es imprescindible modificar de inmediato el estado de las cosas y la variable clave es la inversión. El gobierno decidió a finales del mes pasado la creación de un gabinete para el fomento a las inversiones y el crecimiento económico, presidido por el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo. La acción implica un tácito reconocimiento de la necesidad de crecer y del papel de la inversión para alcanzar este propósito. Se anuncia que entre las acciones a impulsar está un plan de inversiones del sector privado en energía. El desarrollo de esta actividad es estratégica para el gobierno, incluso recuperando el papel central de Pemex y CFE. La suma de las actividades de las empresas productivas del Estado con firmas privadas puede tener un efecto positivo en el desempeño de la economía. Otras actividades económicas deben considerarse para modificar el patrón de crecimiento, por ejemplo en materia agrícola y agropecuaria. Pero también es mucho lo que debe ejecutarse en el sector salud, en el ámbito de la educación desde la infancia hasta la educación superior y el posgrado. Al considerar estas otras actividades aparece la necesidad de la inversión pública. Sin su incremento no será posible lograr tasas importantes de crecimiento de la economía.

En energía, en comunicaciones, en transporte, en salud, en educación las inversiones deben considerar ciencia, tecnología e innovación. Por ejemplo, el uso creciente del petróleo incorporado en múltiples actividades teniendo en cuenta desarrollos tecnológicos propios. La creación de un nuevo patrón de generación y consumo de energía colocando en el centro a la electricidad producida crecientemente por medios renovables, incluso para modificar el transporte urbano y en todo el territorio. El uso del agua con base en criterios sostenibles a partir de establecer que es imprescindible para la vida. En la alimentación y la agricultura y en la propia salud, en todo este conjunto de actividades deben generarse investigaciones, realizar avances tecnológicos, contando con la participación de Conacyt, de las universidades, de organizaciones sociales, de comunidades, de diversos grupos de empresarios y de profesionistas para generar conocimiento nuevo aplicado a las actividades económicas. Es un espacio que necesita inversiones, destacando el papel del sector público.

El objetivo es ampliar la capacidad de producción en el país, incluso para buscar diversificar y multiplicar las relaciones económicas con el exterior. Para avanzar en esta materia es imprescindible el concurso de la inversión pública y la privada. Ello también es necesario para ampliar el mercado interno y lograr mayores incrementos en las remuneraciones de la población. El resultado en plazos relativamente cortos será crecimiento económico importante que de soporte firme a las políticas de redistribución del ingreso y a los programas sociales para atender necesidades de los grupos más vulnerables.

 
Departamento de Economía, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa
Twitter: @GregorioVidalB

 

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