Es imprescindible cambiar la política económica

Gregorio Vidal

En la primera semana de septiembre los mercados bursátiles no mantuvieron su alza. El Standard & Poor’s 500 (S&P 500) alcanzó su máximo histórico el 2 de septiembre, con 3 mil 579.95 puntos.
Después tuvo una caída, cerrando en 3 mil 426.38 puntos el 4 de septiembre. En la prensa financiera se destaca que el indicador más representativo del comportamiento del mercado financiero en Estados Unidos paró de golpe su crecimiento con la vista puesta en los paquetes de estímulos que deben ser considerados en el Congreso de Estados Unidos para contender con la situación de la economía en ese país y teniendo en cuenta que habrá continuidad en el respaldo ejecutado por la Reserva Federal (Fed).

Son varias semanas en que el incremento en los mercados bursátiles en Estados Unidos, y en otros de los más importantes mercados a nivel mundial, no guarda correspondencia con el comportamiento de la economía en esos países y en muchos casos con los resultados de las empresas. El alza en las cotizaciones bursátiles ha estado sostenida por las acciones de los bancos centrales, destacadamente lo ejecutado por la Fed. Sin las operaciones de compra de títulos de deuda por la Fed, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra, por citar a tres de los más importantes, no se hubiere producido la recuperación de los mercados bursátiles. El 19 de febrero las bolsas de valores iniciaron una drástica caída que se mantuvo hasta el 23 de marzo. En ese periodo, el S&P 500 tuvo una reducción de 34%. En las semanas siguientes el indicador registró una recuperación que para finales de julio alcanzó 42%. En las semanas siguientes siguió creciendo, alcanzando en varias jornadas sucesivas máximos históricos. Todo sucedía sin que se conocieran situaciones de mejora equivalentes en la economía de Estados Unidos y tampoco se presentaran resultados positivos en ingresos y utilidades de muchas de las empresas que integran el índice. Todo era una operación financiera, que se producía por la compra de papeles por la Fed y los anuncios sobre la continuidad de esa política. En ese contexto, el mantenimiento de tasas de interés de referencia cercanas a 0% es un dato necesario.

Son muchos años en que la economía de Estados Unidos y las de los países de la zona del euro, Reino Unido y Japón están funcionando con esas modalidades de ejecución de la política monetaria. Los bancos centrales de estos países tienen sus balances engordados con títulos de deuda de muy diversos orígenes, que ha sido una condición para que los sistemas financieros continúen operando, incluyendo los beneficios alcanzados. Sin embargo, a la fecha, y aún sin considerar la pandemia del Covid-19, esta acción no ha permitido una recuperación del crecimiento económico y menos un fortalecimiento del estado de bienestar.

En días pasados, el Comité de Mercados Abiertos de la Fed, encargado de fijar la tasa de interés de referencia y la política monetaria en ese país, decidió una modificación en su declaración sobre objetivos a largo plazo de la política monetaria, considerando que la meta de inflación de 2% debe aplicarse con flexibilidad. También modificó el numeral dos de su declaración, colocando empleo antes que inflación y señalando la responsabilidad de la Fed para responder ante problemas en esas materias. Desde hace años las economías avanzadas funcionan con incrementos de precios cercanos o menores a 2% y el mayor problema es lograr un crecimiento sostenido de la economía y con mayor dificultad de la inversión. La aplicación desde los años en que inició la crisis financiera internacional de 2008-2009 de la denominada política monetaria flexible no ha modificado el comportamiento de la economía. Hasta la fecha no se ha logrado remediar la tendencia al estancamiento con esa política y el recurso a la consolidación fiscal. La austeridad acompañada de flexibilidad monetaria no permite el crecimiento sostenido, y menos aún la disminución de la desigualdad social. Es imprescindible llevar adelante una política económica fundada en el reconocimiento de nuevas formas de ocupación con base en el empleo decente, recuperando las condiciones del estado del bienestar en unos países y en otros desarrollándolo.
 

 
Departamento de Economía, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa
Twitter: @GregorioVidalB
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