El once goleador no es Alemania, ni Portugal con Cristiano Ronaldo, o Brasil con Carlo Ancelotti, tampoco Argentina con Messi, menos Francia con Mbappé, o España sin ningún jugador del Real Madrid. México quiere el famoso “quinto partido”, pero la porra tiembla con la alineación de la “cuarta transformación”. Super ofensiva: 4-2-4. Super tóxica.

1.- El Portero, sin duda: Adán Augusto Hernández. Ataja balones, pero su aptitud por sacrificarse en “barrer” el estadio es admirada por propios y extraños. Repele a la prensa. Tiene suplente, que también hace de aguador, Hernán Bermúdez Requena, y quería traspaso a Argentina, pero lo “ficharon” obligatoriamente.

2.- El defensa central es Fernández Noroña. A todas va, cuerpo a cuerpo, entra duro y si puede pegar a la espinilla del rival no lo duda. Lo amonestan o expulsan y él sigue gritando. Le encantan las entrevistas más que el balón.

3.- Defensa también, Arturo Ávila, rudo para jugar, aunque no ataja una pelota, ni de playa. Le dicen el “cero goles”. Es más comentarista que futbolista.

4.- Acompaña en el área chica, Hamlet García, viene de las fuerzas básicas de la Luz del Mundo. Cuenta con varios autogoles.

5.- Y cierra la defensa Martí Batres, que acaba de recibir, con artimañas legales, un bono de su hermana, la ministra, sólo por entrenamiento, no por rendimiento. Últimamente la porra de los maestros “lo saluda” demasiado.

6.- Como medio de contención, jugará Ricardo Monreal, reparte juego a todos, y de repente el equipo no sabe para dónde patea el balón.

7.- También de medio está Ignacio Mier Armenta, sólo luce camiseta de la selección, pero se cuida demasiado; en realidad quiere la vestir la camiseta de su primo, la de la franja.

8.- En la delantera está Alfonso Durazo, capitán del equipo. Aunque cuando vienen los “güeros”, suda la camiseta con agua bendita.

9.- Américo “Huachicolín” Villarreal, es el encargado de ponerle gasolina al equipo.

10.- Andy López Beltrán, antes de entrar a la cancha ya pidió cambio, porque se lesionó en los juegos llaneros de Coahuila y Durango.

11.- El goleador, sin ninguna duda estrella del equipo, Rubén Rocha Moya. Tal es su éxito, que como al Rey Pelé, lo quieren ver en Nueva York.

El entrenador, ya sabe quién. Manda instrucciones por carta, desde donde se juega beisbol. Entrena a Cuba y Venezuela, de segunda división. Señales confusas, les grita a los jugadores: “¡pónchalo!”, pide jugar con bate contra los conservadores. Grita “vendido” y “complot” al árbitro. Quiere jugar un partido “amistoso” con Estados Unidos, pero con “el otro Trump”, pero tiene un problemita: más de la mitad, no tienen visa para entrar a Norteamérica… Su camiseta es guinda, no verde. Gritan “soberanía” pero son “Oficial Partner” de cederle todo a la federación mundial de balompié. Al perder, dirá que la mafia del poder les robó la copa.

Como diría el michoacano Ángel Fernández: A todos lo que quieren y aman el futbol: ¡Vamos México!

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