Se acabaron los abrazos a los criminales, como decretó el expresidente López Obrador. Bien por el gobierno y los militares que dan pasos, claros, para derrotar a los delincuentes. Bien por la política de recuperar el territorio que tiene (en presente) la narcodelincuencia. Bien por la cooperación de las fuerzas armadas mexicanas con las de Estados Unidos. Bien por los soldados que arriesgan su vida para cumplir esas instrucciones. Bien por recuperar la mano firme de Felipe Calderón contra el crimen. ¿Exagero? Cuando se abatió a Beltrán Leyva, en 2019, se hizo lo mismo. Con el crimen no se pacta, no se negocia, no se cede. El gobierno debe tener el monopolio exclusivo de la fuerza, y la debe cuidar y guardar con celo. Son previsibles tiempos difíciles. El apoyo en esa tarea no debe tener tregua ni titubeos.
Se acabó la tregua que instruyó el expresidente López Obrador. Cerca de cien eventos de violencia, explosiones, detonaciones, quemas de automóviles o establecimientos, principalmente en Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Tamaulipas, se registraron este domingo. Con lo que se anuncian días aciagos por venir. Habrá que cuidar la Ciudad de México, donde particularmente los atentados han tenido objetivos y proporciones mayúsculas, que incluyen a Omar García Harfuch, sin duda uno de los artífices de esta victoria, pese a la oposición de muchos morenistas que prefería la “pax narca” que instruyó en su época el expresidente López Obrador. ¿Acaso saldrán, ahora, los auténticos, los puros obradoristas a decir que le pegaron al avispero? ¿Que García Harfuch no sabía lo que hacía? ¿Que la violencia no se resuelve con más violencia? Por fin entendieron que las causas de esa violencia no es estigmatizar a la pobreza, ni se arregla con dádivas gubernamentales. Los objetivos del odio criminal de ayer, no fueron sólo tiendas Oxxo, o camiones incendiados. No. También fueron ¡Bancos del Bienestar!, construidos por quien dijo que con que salieran billetes de sus cajeros se abonaba a la paz. La paz no se compra. La paz tiene que ver con la justicia, sí; pero también con derrotar contundentemente a los asesinos y extorsionadores.
Se acabó el nacionalismo rancio que tenía López Obrador para combatir el crimen. El comunicado de la Secretaría de la Defensa Nacional acepta la cooperación con Estados Unidos. Eso está bien. El delito se globalizó y no reconoce fronteras, luego entonces, afrontarlo debe ser con la ayuda y asistencia de nuestros vecinos.
Sin duda fue un gran día para Claudia Sheinbaum, no lo debemos regatear. Faltan los cómplices de los criminales en el gobierno. Faltan sus ayudantes. El señor fue capturado en un municipio y estado gobernado por Movimiento Ciudadano. Un municipio que empieza con T, Tapalpa, como Tequila… Faltan dos T, para completar las 4T. Faltan algunos alcaldes, gobernadores, y uno que otro que se dice representante de la Nación, pero ahora llora, la detención.
Descansen en paz nuestros soldados y policías que perdieron la vida ayer. Son héroes. Son grandes.
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