Hombres y mujeres que esperaban cada fin de semana para trabajar, acudir a un estadio a vender lo que tanto enriquece a los dueños del futbol mexicano: esquilmos. Estos personajes están olvidados, nadie se ha fijado en ellos y mueren, literalmente, de hambre por el Covid-19.
En la Ciudad de México, los vendedores de cerveza, refresco, papas, pizza y otros productos que vemos en el Estadio Azteca , en el Olímpico Universitario, en la casa de los Diablos Rojos , en el Autódromo... Vaya, hasta conciertos en el Foro Sol, son trabajadores sin goce de sueldo, solamente ganan por comisión y pertenecen a la CTM, a la Sección 12, que no se han acercado a ninguno de los cientos de comisionistas que tiene bajo su cobijo para ofrecerle alguna ayuda.






