Lo barato que es dirigir y jugar en el América

Gerardo Velázquez de Léon

En el América debe regresar la cordura y comprender que perder una eliminatoria contra Chivas es inaceptable, y mucho más porque no se hizo nada para sacar adelante el duelo

Todo lo positivo que alguna vez generó Miguel Herrera, como entrenador del América, se agotó. La humillante eliminación ante el Guadalajara fue el reflejo de ello: un equipo mal planeado desde el armado, incapacidad para ganarle la estrategia al técnico rival y un equipo sin ambición, lo que tiene que ver más con la falta de convencimiento que debería venir desde la banca.

El Comité de Futbol de Televisa le ha dado todo a Herrera y Santiago Baños; al primero, incluso le permite que varios elementos de su familia sean parte del cuerpo técnico; al segundo, libertad para llevar a quien sea a la organización, desde mandos medios poco preparados hasta futbolistas de poca categoría.

Miguel no es el único culpable de los fracasos recientes, porque el del sábado por la noche no es el único; habría que sumarle ese título perdido en el Estadio Azteca, hace un año, contra Rayados. Han dejado salir futbolistas, a otros los mantienen en el banquillo por cuestiones personales, y a otros más los ponen a jugar, aunque ni calidad tengan. Hoy, jugar en el América es muy barato, con muy poco se es titular.

Un vestuario roto, o por lo menos eso aparenta, porque no meten las manos contra el odiado rival. Parece que le están haciendo un favor a Herrera al dejarle dirigir al América, cuando debería ser lo más importante de su carrera. Miguel es grande por el América, no el América es grande por él. No hay control, desde que al dúo dinámico Herrera-Baños lo dejaron solo, sin Yon de Luisa, Mauricio Culebro y José Romano.

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Han deteriorado el funcionamiento deportivo, ejecutivo, de imagen. Es decir, que no haya una contraparte en el interior del equipo se traduce en descontrol, pero también en un anarquía absoluta. Sin duda, los despidos de gente clave han afectado al funcionamiento, con los resultados desde el primer equipo hasta las básicas, que han tenido el peor torneo en los últimos 10 años.

Jugadores incómodos con gente del cuerpo técnico, muy cercana a Miguel; familiares contratados sin contar con experiencia, aparición en medios para hablar de temas como el de Renato Ibarra, cuando tendría que preparar partidos... Hasta las constantes apariciones de una de las hijas de Herrera para defenderlo y confrontar a quienes le cuestionen, son parte de los temas que han quedado anotados en la libreta de razones para este fracaso.

En el América debe regresar la cordura y comprender que perder una eliminatoria contra Chivas es inaceptable, y mucho más porque no se hizo nada para sacar adelante el duelo. De los jugadores, quienes también tienen su culpa, vendrá el análisis, sin olvidar que recaerá más en quien los eligió. Hoy, el América no sólo quedó fuera de la Liguilla, sino que dio el aviso real de que la era de Miguel Herrera se agotó, porque podrán mantenerlo, pero eso no quiere decir que no ha llegado a su fin.

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